CUANDO LA IMPROVISACIÓN HACE MEMORIA
Alejandro Talavante. Lima. 04.12.2011
Alejandro Talavante cortó dos orejas a un toros de San Sebastián de las Palmas en el último festejo de la Feria de Lima.
Qué gran ventaja tener memoria ¿verdad? Gracias a los recuerdos podemos volver a vivir una situación tantas veces como nos de la gana. Es cierto que con el paso del tiempo la memoria se hace vaga y las imágenes de la mente dejan de brillar con tanta nitidez, sin embargo, cuando la memoria hace de las suyas se preocupa de que la retina y el alma no se olviden fácilmente de un muletazo o de toda una faena.
La memoria de Talavante es mexicana, tiene ese acento mitad romántico mitad ironía que de dulce suena muy dulce pero de enfado… sal corriendo lejos lo antes que puedas. Qué bien le sienta México a este torero. Su memoria lo sabe y a través de ella nos regaló esta tarde una faena con ese sabor añejo de la muleta arrastrada y el torero abandonado. Talavante se peleó con su memoria mexicana jugando a la improvisación en cada tanda.
En un inicio de faena al compás por abajo y a pies juntos. Después y ya en los medios llevó al toro largo y hondo, cambiándole el viaje por la espalda en varias ocasiones, roto del todo. Por el pitón izquierdo el de San Sebastian de las Palmas se quedaba más corto pero conduciéndolo muy templado Talavante lo convenció de que lo que mejor podía hacer en beneficio de la memoria de los presentes, era embestir. Atornillado en el suelo, con las zapatillas clavadas en la arena anduvo en la cara del toro, creando, improvisando, sorprendiéndonos a todos, a sí mismo y a su memoria, que se volvió loca tratando de tomar nota de una obra plena de inspiración.
El segundo de su lote fue un toro más alto y más feote de hechuras, soso y parado. Aquí si la memoria mexicana de Talavante sacó su parte española para, a base de toques secos, ayudar al torero a afianzar las embestidas, a base de tandas cortas de transición por el pitón derecho pulirle las arrancadas sin ritmo y a base de una mano izquierda templada ayudarle a colocar mejor la cara en los finales. Memoria, esfuerzo y técnica, lástima que la espada no colaborase a un final feliz.
Para la memoria de Luque queda esta tarde su presentación como matador de toros en el ruedo de Acho y para la memoria de todos los presentes un saludo de capa a pies juntos seguido de verónicas eternas con el compás abierto. Es curioso cómo si cerramos los ojos podemos, gracias a la memoria, volver a ver sin vídeo el inicio torerísimo a pies juntos adelantando la muleta y el brillo en los remates de las tandas toda la tarde.
Luque le dio al toro tiempo y sitio para enganchar los primeros muletazos con la inercia y el resto con los toques que llevaban al animal cosido a los vuelos de la muleta. Un martinete y un pase de pecho de pitón a rabo pusieron al respetable en pie y a la memoria en guardia registrando la profundidad y la entrega, además de la manera en la que Luque empujaba al toro, que tuvo transmisión. De nuevo la improvisación quiso ganarle la pelea a la memoria y Luque solucionó las dificultades del toro por el otro pitón con mucha imaginación. Faena de cante grande y mala memoria la del presidente que fue rácana y rencorosa.
El sexto se hizo daño en una mano y acusó el no poder apoyarla bien en la faena de muleta. Luque muy habilidoso consiguió sacarle dos tandas por el pintón derecho, con la zurda llevó siempre la cara alta defendiéndose.
El Fandi salió a hombros tras cortar las dos orejas del cuarto y gracias a que la memoria le echó un cable con los recursos para sobreponerse a las circunstancias. El toro engallado de salida no quiso capotes y el torero le dio los terrenos de sol para la faena consciente de que allí iba a estar mucho más cómodo. Los naturales de buen trazo llegaron de uno en uno porque el de San Sebastián se quedaba corto pero la memoria de los aficionados jaleó la voluntad del torero que nunca se cansó y que hizo méritos en un final en corto con circulares enteros y adornos.
Voy a borrar de mi memoria el tercio de banderillas… ya no lo recuerdo. El primero de la tarde se vino muy a menos, soltaba la cara al final del muletazo y nunca rompía hacia delante. El mejor era el tercero de cada tanda ya que a mitad del recorrido se frenaba y el último trazo no existía. La Feria de Lima de 2011 ya pasó a la historia, gracias a la memoria que nos deja eternizar momentos efímeros.
| Plaza de toros de Acho. Toros de San Sebastián de las Palmas. El Fandi, ovación y dos orejas; Alejandro Talavante, dos orejas y ovación tras aviso; Daniel Luque, oreja con petición de la segunda y ovación. |