viernes, 10 de febrero de 2012
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Crónica de C.R.V.
EL AMARGO SABOR DE UN PITÓN

Pidió la corrida andar listo y no espesarse. Bien armada por delante, baja de cruz y de canales distintos, fue de puntas en puntas y de condición tan dispar que no parecieron del mismo palo. Con esta corrida, un herido grave que hizo traer de nuevo el recuerdo de esa hornada que vio toda España y todo el mundo, brutal y soez. La de Aparicio con el pitón en la mandíbula y la boca. Fue un derrote seco al aire del toro de más cara y menos cuajo el que se la partió a Serio Aguilar. Se sintió herido el torero, se echo la mano al cuello. Se sabía herido pues el pitón entro en cavidad bucal con sabor a muerte. Algo que sólo sabía el torero, y que se hizo evidente cuando comenzó a aparecer el color rojo de la sangre por su boca y nariz.

Ya tenía sangre en el muslo tras otro derrote seco del toro, al quedar al hilo cuando lo pasaba con la zurda. Una y otra vez, una y otra tarde, este torero se la pone al malo como quizás hay que ponérsela al bueno. Tiene cojones, este Serio Aguilar. Y estaba en Bilbao. Había brindado la faena del toro, de poca canal pero mucha cara, que metió bien la cara en el capote por el pitón derecho. Firme el torero, abusando de su valor, se puso como si fuera de carril. Hasta copió la zurda codilleando y con la muleta retrasada. Tanto valor se paga con el toro sin valor.

Con la misma corrida, que exigió lo inexigible en el primer tramo, con un torero en el hule, la puerta de la oportunidad se le abrió a Bolívar en esas tardes en las que la cara y la cruz van por barrios. Porque la suerte existe. Suerte dentro de la mala suerte para Aguilar. Todo o nada. Nada para Aguilar y nada para Barrera, infiltrado y haciendo el esfuerzo, sorteó al toro más peligroso y otro en las antípodas, soso y deslucidillo, que se dejó. Tres dejó el azar a Bolívar, uno de origen en sorteo, de seca y fuerte, exigente y para estar firme. Luego un castaño noble y de calidad, algo rajadito y con tendencia a repetir poco, pero muy claro, que era, en origen, la suerte del herido. Y de postre, un salpicado montado y ensillado que fue vivo, alegre, fuerte, pronto y emocionante. No termino de humillar del todo, pero fue el toro que da el triunfo grande. Bien Bolívar, mejorado por el público porque le arropó toda la tarde. Tarde para superar el bien.

Así sucedió en la primera de a pie de las Generales, cal y arena. Corrida sin guión definido con un damnificado, Bolívar. Había estado firme el torero con un precioso toro colorado, el de cara amable, mansurrón con poder, de embestida seca. Recta si se le podía y se la ganaba la acción, para quedarse si no se lograba eso. Mucho rato estuvo el toreo con el, haciendo el esfuerzo un una faena digna rematada de buena estocada. Pero la mala suerte de Aguilar le puso en buena suerte al toro de calidad de la corrida, exento de empuje. Toro que marcó cite en corto y los medios como terreno. Y todo por abajo. La animosidad de Bolívar fue evidente, pero quizás no preclara: un inicio de faena semi frustrado en la larga distancia (pedía el toro la corta) con pases cambiados. Luego la elección de los medios cuando el toro desarrolló mejor en el tercio. Sin mucha ligazón los pases surgieron limpios, mejor dos o tres con la zurda antes de mandar al toro cerca de tablas con un molinete. Circulares y buena estocada.

Fue toro de emoción el sexto, ensillado y serio de cara, pronto y fijo, de inercia y galope, de sitio, hueco, que corra el aire entre tanda y tanda. Toro agradecido que desarrolló peor en corto y en cites amontonados. Puso voluntar Bolívar, a veces falto de sitio correcto entre pase y pase, más firme que lucido, más eco en la grada que ciencia. Si lo mata a la primera le corta una oreja. Si Barrera mata a la primera al primero no le corta nada. Ya había cortado todo el toro, hasta el aliento. Por el izquierdo se vino al cuerpo como si lo conociera y por el derecho se venía por dentro sin entrega. El cuarto bostezo en pacífica embestida a media altura. Bien el torero en tres tandas limpias y ligadas, pero luego del desarme con la zurda, el toro se vino abajo y también la faena.

 



  
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