DESDE EL MONTE PAGASARRI
Feliz en su atalaya hermosa, el Monte Pagasarri contemplaba hoy una señora corrida de Fuente Ymbro. Por definición, por presencia, por trapío y por llevar en su seno bien marcado lo que viene a ser sin tapujos una ‘Corrida de Bilbao’. De Bilbao y no para Bilbao. Porque una cosa es reseñar seis toros que sirvan para Bilbao y otra es preparar seis ejemplares de Bilbao. Hondura, remate, caras colocadas, expresiones de toro bravo, caja y entidad. Abierta entera, Ricardo Gallardo ha lidiado en Vista Alegre, seis toros serios y astifinos, cuya sola presencia definía la personalidad de un hierro con distinción. Paladar de ganadero y de compromiso con una plaza que tiene al toro como blasón.
Variada de comportamiento y de notable estilo en varas, Fuente Ymbro ha librado su paso por las Corridas Generales con tres toros de alta nota. Bueno, el primero. De embestida larga, bondadosa, con ese recorrido bueno y entregado del Fuente Ymbro que se emplea. De suave galope y ritmo constante, el pitón derecho de ese toro fue espléndido. ¿Y por el izquierdo?, no fue el mismo. No sé si otro toro, pero no fue el mismo. No descolgó igual y la bondad tampoco fue la misma.
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Bravo el tercero, un toro de nota y premio. Extraordinario el celo, la nobleza, la manera misma de humillar, de repetir, de exigir firmeza y claridad de ideas. Por una mano y por la otra. Movilidad brava y calidad contrastada. Fuente Ymbro, en estado puro. Y para coronar la corrida, un sexto que empujó con raza y carácter.
Dos puyazos de bravo y una embestida que si no fue uniforme, sí tuvo intensidad y movilidad. Tres toros de nota. Los tres restantes fueron de otra manera, aunque queda la duda del segundo de la tarde. Un animal cumplidor en varas, que desarrolló nobleza y buenas ideas y que aunque tardeó a la hora de embestir, cuando se le llevaba tapado y se tiraba de él, respondía y repetía. Se rebrincó el cuarto y se paró el quinto. Ni uno ni otro, contaron.
Diego Urdiales ha vuelto a poner en solfa su entidad y sus principios. Desde el Monte Pagasarri –frondoso vergel que preside el Bocho- se disfrutó con una faena deliciosa del riojano. Su toreo sobre la diestra con el primer toro, alcanzó categoría propia y golpes de delicadeza y primor. Toreó Urdiales con los vuelos, ligando los muletazos despacio, acompañando con la cintura y bajando la mano. Sabor del de Arnedo, que mostró su clase. Quiso meter en vereda al toro al natural, pero no hubo manera. Lo tuvo enganchado por la chaquetilla en lo que fueron unos dramáticos instantes. Volvió a la derecha, logrando dos tandas más de muletazos largos, planchados, cosidos y por abajo. Tras un pinchazo y una buena estocada, uno no termina de entender porque faltaron pañuelos. La vuelta al ruedo tuvo sabor a premio.
El propio Urdiales se fajó con decisión frente al cuarto, que punteaba los engaños y amagaba con ir pero siempre se quedaba. Ardua labor del riojano que anduvo valiente para ceñirse sin violentar y para templar con sutilidad. Firme y asentado, Urdiales se metió con su oponente en una faena de indómita condición. Ganó el torero. Se rajó el animal. Con el capote, Urdiales firmó dos quites buenos. Por chicuelitas rubricadas de una media, frente al primero. Y otro por delantales frente al sexto, bellísimo.
Matías Tejela tuvo en Vista Alegre la enésima oportunidad de su temporada. A sus manos fue a parar el toro más importante de la tarde, el tercero. Y de nuevo, Tejela se quedó en un quiero y no puedo. O un puedo pero no quiero. O un ni quiero ni puedo. El madrileño vio las virtudes del toro y lo brindó. La faena tuvo oficio, soltura y un sinfín de muletazos. Faena larga, por tanto. La disfunción llegó cuando la embestida del Fuente Ymbro se deslizaba por abajo y la muleta del diestro no acertaba a mandar tan abundante viaje, ni a templarlo con la precisión debida ni a ligarlo con criterio. Faena deslabazada. Un derroche.
Con la ocasión perdida, quiso Tejela recuperar espacio y tiempo frente al sexto, bravo y con movilidad. Esta vez, el de Alcalá quiso hacer un esfuerzo y se metió con el toro en una faena que tuvo mejor tono sobre la mano diestra. Y por la mano derecha, César Jiménez quiso sujetar al noble aunque vencido segundo, en una faena de mejores pretensiones que resultados. Faltó un tranco más en el de Fuente Ymbro para que la idea buena de ir a por el toro en las salidas de los embroques, tuviese mejor desarrollo. Con el que no tuvo opción Jiménez fue con el quinto. Se lo llevó a los medios, alejado de las querencias pero no hubo forma. El toro se frenaba y se quedaba corto.
| Plaza de toros de Bilbao. Tercera de las Corridas Generales. Más de media entrada. Toros de Fuente Ymbro, serios, primero con clase, segundo manejable, tercero bravo, cuarto con movilidad, quinto deslucido, sexto bravo y manejable. Diego Urdiales, vuelta al ruedo tras leve petición y ovación con saludo; César Jimenez, silencio y silencio; y Matías Tejela, silencio y silencio. José Daniel Ruano y Jesús Arruga saludaron en banderillas en el primer toro. |