SU TELÉFONO, POR FAVOR
Como una postal quedó la tarde. Con esa corrida bien comida y seria de Fuenteymbro tan linda como el sol que hizo. De foto. Fachada sin raza. Calor y color. Bilbao tiene recursos para su Semana Grande. Aquí, toros, allí, Chicago, en el teatro Arriaga, por todas partes Los Morancos haciendo bilbainadas en andalusí, y en su burladero el señor alcalde de Bilbo, un pincel azul vestido. Un calco a su ciudad. Le acompañaban dos señoritas de bien y bien vestidas, una de sobresaliente y otra de matricula (de honor, palabra) de sonrisa azul Bilbao y gestos de fresa por la que trescientos catorce preguntaron por su filiacion y unos siete mil doscientos quince por su teléfono. Yo no lo tengo. Qué ruina. Como la taquilla, que pinchó en un cartel que no debería pinchar, ni debió pinchar el ganadero Gallardo, ni Perera ni Luque. Pinchar es malo.
Además de la imaginación provocada por el candor sutil de la rubia señorita, cuestión humana, natural y decente donde las haya pues la imaginación al poder, la tarde tuvo donde posar la mirada. En la evidencia de que Perera ha recuperado el sitio y el lugar con su muleta y que no lo recupera con la espada. En la dicotomía de Luque, un torero que cuando no toca a arrebato ni repica las campanas para apagar un fuego, cuando se centra y se reposa, es torero de crecer y creer, como sucedió en su forma centrada, limpia, enganchada y ligada al sexto, el mejor de la corrida. Los dos, Perera y Luque, que lejos del mano a mano de Sevilla andan y andan de enhorabuena, pero pinchar es una ruina. Te quedas sin orejas. Y sin el teléfono.
Fue el sexto toro de cuajo y hechuras, noble y notable, pero para tomar pulso, temple y engancharlo despacio. Luque lo hizo, sereno, sin fuego que apagar, que para eso están los bomberos. Pausas entre tanda y tanda y mucho jaleo en la grada, mucho. La gente está de dulce, quiere salir de la postal, que pase algo. Bilbao es para comérselo como a…! Ah.¡.Se lo pregunten al amigo Gonzalo, soltero cotizado y de profesión aficionado bueno. No se entiende como lo toreó en el tercio y se lo llevó a los medios para entrar a matar, pinchar y perder un trofeo. Otro había perdido perdido del tercero, que son dos y dos son multitud. Fue el colorado toro de movilidad sin clase por el pitón derecho y para darle un tiempo entre pase y pase por el izquierdo, además de perderle pasos para torearlo siempre en la misma distancia. Si lo atacaba ligándolo se le quedaba debajo del sobaco al segundo pase. Fue faena de raza, de querer, de ir, de atacar. Y faena pinchada.
Perera mimó tanto al segundo, lo llevó tan templadito, tan cosido a la muleta, tan limpio, que pareció una malva sin fondo ni empuje. Que lo era. Había cogido el toro en banderillas a Joselito Gutiérrez tirándole un bombardeo de cornadas sin tino y el torero se jugó la vida en el par siguiente. A la rubia de risa de fresa con menta el señor alcalde, además de calmarla con gestual abrazo leve y sin apreturas, le dijo de la pasta que estaban hechos esos señores toreros. La de Perera. Parecía tan sencillo todo que incluso cuando el toro se paró y se dejó llegar los pitones a la taleguilla el rostro del torero era el de que ponen hoy en La 2. Pero lo pinchó feo. Como al quinto. Un toro fino, astifino y ofensivo que por el pitón derecho se venció siempre y por el izquierdo medio el tomo porque el torero se la puso una y otra vez, serio y entregado, incluso de nuevo con la mano derecha.
El lote de Fandi le dejó poner banderillas. El primero se agarró pronto al suelo y el cuarto, precioso toro, galopó bien en ese tercio, permitiendo un par al violín con un final de galope, toro 'p'alante' y Fandi 'p'atrás', acompasado, mano en el testuz. Y so. Porque a la primera, el toro se le vino, aviso por dentro con la muleta en la derecha y con la izquierda hizo lo mismo. Se tragaba el primero y el segundo no. Moraleja: voten en conciencia y por eso voten a ese alcalde de genio y figura que tiene fuegos, pasacalles, toros, rubia de fresa (y su teléfono) y el Arriaga y Los Morancos…Y no voten a ese de Donosti, que se cree que tiene los mejores helados del mundo y es antitaurino. A ese le mandamos una postal: la del burladero de su colega. Escrito: eso es un alcalde y no el del helao. Alelao.
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Plaza de toros de Vista Alegre. Tercer festejo de las Corridas Generales. Con más de media entrada se han lidiado toros de Fuente Ymbro, muy bien presentados, excepcionalmente el cuarto. Faltos de raza y clase en conjunto. El mejor, el sexto. El Fandi, palmas y silencio; Miguel Ángel Perera, ovación y palmas y Daniel Luque, ovación y vuelta al ruedo. Saludó en banderillas Joselito Gutiérrez tras parear al segundo.
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