SÓLO UN TORO, PERO ¡QUÉ TORO!
Matías Tejela. Madrid. 07.06.2011
Actuación de Matías Tejela en el primer festejo de la Feria de Aniversario de Madrid.
En la corrida de Los Bayones solo ha habido un toro pero ¡qué toro!; El tercero. Un animal de los que se sueña para tener enfrente en Madrid. De buenas hechuras, con el remate preciso y la cara colocada. Un animal que rompió en la muleta como rompen los toros bravos, por abajo, con ritmo, con suave y larga embestida. Se sintió entonces el fondo que tiene la sangre ‘Atanasio-Lisardo’, cuando uno de sus abanderados quiere emplearse y romper hacía adelante. El ritmo, el modo, el estilo mismo de los toros con clase y abundancia. Un toro para disfrutar y sentir el toreo, de los que aceptan el reto de la calidad y del trazo largo. Gran toro. Único bueno de verdad de la corrida de Los Bayones, pero ¡qué toro!.
Lo disfrutó a ratos Matías Tejela que se atascó en el instante mismo en que afloraba la faena hacia altas cotas. Bueno el toreo de capa del madrileño, soltando los brazos dibujando con limpieza. La primera parte de la faena tuvo honores y temple. Por momentos pareció que rompía la mecha y que Matías Tejela se reinventaba a si mismo para mantenerse a flote.
Sobre la mano derecha de apertura, Tejela le cuajó ligadas y a modo tres series buenas. Relajada la planta, templados y ligados los muletazos. A gusto el diestro que en la tercera tanda, plasmó un toreo de nota. El trazo, el ritmo, el encaje. Fue el cenit de una faena que perdió gas a partir de entonces. Al natural no hubo ni el mismo acople ni el mismo sentido del temple, excepción de los dos muletazos de cierre que tuvieron son y largo estilo. Con el toro a pleno rendimiento la faena perdió estructura, al volver a la derecha, donde entre enganchones e indecisiones, ganó la partida el toro. A menos todo, incluido un mal remate a espadas. La ovación para el toro –‘Garlitero’, de nombre- fue justa de verdad.
Las hechuras de la corrida de Los Bayones no estuvieron en consonancia con sus fuerzas. Dos y dos no siempre son cuatro en este mundo y buenas hechuras y marcados perfiles no son igual a buen juego o éxito asegurado. Con excepción del tercero, los cuatro que aguantaron el fielato de las protestas, tuvieron denominadores distintos.
El primero pareció tener más raza y más casta en la primera serie de la que desarrolló cuando atacó por segunda vez. Del temperamento encastado pasó en lo que va de una serie a otra a poner en ebullición su genio y su renuncia. Deslucido el cuarto que se paró. Con más nobleza que clase el segundo, que no permitió en toreó ligado y que tampoco se empleó en serio por su falta de combustible. Los sobreros, no aportaron mucho más. Sin entrega el quinto, de Fraile Mazas. Y sin fuerza el de Valdefresno lidiado en sexto lugar, que no tuvo ni el remate necesario ni la fortaleza exigida.
Rafaelillo brindó al público su primera faena, tras adivinar que el toro podía tener la raza que sacó en la primera tanda. La ligó con rigor el murciano en muletazos templados sobre la mano derecha. No hubo más. Ligero el trasteo entero por el genio del de Los Bayones que reponía con embustero estilo hasta dejar la cuestión en nada. Y en nada quedó la del cuarto, un toro rebrincado por su falta de fuerza y cuerda. No fue suficiente el tesón del murciano en una faena plana.
Diego Urdiales sale de Madrid como entró, sin poder empujar hacia adelante su carrera porque cuando uno de dos no quiere pelear las riñas son imposibles. No quiso repetir su primero toro de hoy, un animal que no tenía mala condición pero que su falta de raza y su cambiante manera de tomar las telas, pusieron en tensión una faena donde tuvo que aportar mucho el diestro. Labor de fina escritura pero ningún logro. Muletazos sueltos, querer más que poder y sensación de que faltó toro. La misma tesitura ocurrió con un quinto de Fraile Mazas sin alma brava y sin clase con el que quiso andar tesonero un Diego Urdiales que puso dedicación.
Y con la tarde vencida y con el sobrero estrechón de Valdefresno en pista, Matías Tejela se empeñó en querer torear a un animal protestado por su poca presencia y por su nula fortaleza. Tejela trató de justificarse con el que no valió. Cuando el toro de la tarde se había escapado por delante.
| Plaza de Las Ventas. Primera del Aniversario. Alrededor de media plaza. Toros de Los Bayones, muy desiguales de hechuras y comportamiento. El mejor hecho -el tercero- fue el que más y mejor embistió. Toro con calidad y ritmo. Un sobrero de Fraile Mazas (5º) en tipo, noble y sin fondo, otro de Valdefresno (6º), serio y sin raza. Rafaelillo, silencio tras aviso y silencio; Diego Urdiales, silencio tras aviso y silencio; Matías Tejela, ovación tras aviso y silencio. Saludó José Mora tras parear al primero. |