UN PRESIDENTE HACE EL AVIÓN
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Hay un cuarto elemento. Y menudo elemento: el presidente. Toro, torero y público, trinidad casi divina, y un presidente. Dios (mediante). El cuarto elemento puede ser de varias clases. De valor o de arte. Luego según condición, puede embestir o no embestir. Ayer era de arte y no embistió. Hoy fue de valor y la tomó pero que muy bien: que largo embistió el presidente entre el mar de pañuelos rojos, haciendo el avión. Mejor así, por exceso. Estos criterios son tan dispares que son como de niño. Naturaca, que dirán en Madrid/de. Uno de UPN (hoy) no puede presidir con el mismo talante de uno de Nafarroa (ayer). Uno se queda corto, repone, y el otro va más largo que la mar. Al Rey del Duende, Usechi, asesor del presidente de ayer, se le vio mesándose trágico los bigotes de mariachi, visto el honor mancillado de Pamplona. Se han cagao en su Duende. Porque ya me dirá a mi si en la faena notable y de capaz a un toro bueno sin más de Fandi, hubo duende. ¿O sí?. Que entenderá este buen hombre por duende. Puede que se confunda con las meigas. Pero eso es en La Coruña.
La salida en hombros de Fandi, luego de una faena sobrada de capacidad y mente despejada, tuvo tortícolis. Se la dieron mirando a ayer. Porque se preside mirando a ayer. No fue el toro de nota de una corrida con caja, plaza, esqueleto, peso (algo dispar, pero por arriba) y nunca destartalada de El Pilar, que tuvo la cumbre en el cuarto, el mejor toro, el más bajo y el mas bravo. Fue para El Cid que le cortó una oreja apoyándose en una gran estocada. Pero una. Ese de El Fandi fue bueno sin más, dentro de una corrida noble y de nota mediana, pero que dejó abiertas las puertas del triunfo. El quinto, rajado en los entremeses, y el sexto, cuesta arriba, grande y de cara alta, se dejó, que no fue poco. El primero no humillo, el tercero, con peso pero con esqueleto sin llenar, fue noble y claro. Corrida buena para el torero, pero con un sólo toro de nota, que no fue el de Fandi. Lo que le faltó a la embestida del ese segundo lo puso la embestida del presidente. Que forma de tomarla por abajo, Usechi, con duende.
Largo, con cuerpo y caja, abrió plaza uno con el que El Cid hizo tablas en una partida de ajedrez con agresión no pactada entre las partes. Se metió por dentro en el capote de salida y esa tendencia tuvo, sin maldad alguna, pero sin clase, con la cara a su altura al final de los pases. No estuvo a gusto el torero, primero en los medios, luego en el tercio, colocado a la espera, muleta algo atrás, y escuchando el aliento del público. Mató malamente. Todo lo contrario que el cuarto toro, más abierto de cuerna, de cuna amplia, pero más bajo, bravo y de buen fondo. Toro que lo cantó y torero que lo dejó ver más claro aún en la primera tanda con la derecha, en el inicio de una faena que fue de espera, de prometer, que subió y que bajó. De todas las tandas, una, la tercera con su zurda, fue la buena por ser marca de la casa. De trazo largo y enganche y ligazón. Y una al final, con el toro más cerrado, pivotando, con el trazo más corto. En medio una voluntad de querer salpicada de algún desacople, algún tropiezo, ligereza a veces o falta de un mismo ritmo. Ese fue toro de triunfo y El Cid le cortó una oreja ayudado por una estocada contundente.
Luego hubo otro toro, bueno pero de menos nota dentro de una corrida de velocidad en el encierro, movida en el campo y de finales escasos. Fue toro vareado y sin llenar su gran esqueleto al que Fandi tiró una larga, lo lidio luego sobre las piernas al venirse por dentro, galleó guapamente para llevarlo al caballo, quitó por chicuelinas y tafallalleras, cuajó un tercio de banderillas, toro arreando, de menos a más y se puso de rodillas en los medios con el toro en las tablas. Movilidad en el toro, cara sin humillar y decisión de Fandi, que lo esperó bien con la muleta por delante, lo llevó tapado a su velocidad en una faena de torero sobrado con una y otra mano y luego de eficaz estocada…el que embistió fue el de UPN. Mejor que el toro.
Se dejó mucho el tercero, toro noble y que cuando fue a menos ya había regalalado a Tendero cinco o seis tandas donde el torero, siempre con la muleta plana, se había templado en tandas limpias de una faena que dependía para el triunfo de una estocada que no llegó. Mata mal. Y si las faenas las deja pendientes de la espada, pues peor. También mató mal al sexto, un tío bondadoso y de recorrido corto al que toreó a su altura, buen recurso en una faena a la que le sobró algo de metraje y le faltó otra vez la espada. Ese toro fue menor y aún menor el quinto, que se rajó cuando El Fandi se sentaba en la mesa a pedir el primer plato. No duró nada. De verdad de verdad de verdad el que embistió fue el de UPN. Usechi, me cuentan, anda buscando al Duende por Estafeta.
| Plaza de toros de Pamplona. Penúltimo festejo de la Feria del Toro. Lleno habitual. Se han lidiado toros de El Pilar. En conjunto con presencia y caja pero no aparatosos. El mejor de los lidiados, el cuarto, con fijeza, movilidad y calidad en sus embestidas. Bueno el segundo. Los restantes, con posibilidades en diferente grado para los toreros. El Cid, silencio y oreja; El Fandi, dos orejas y silencio; Miguel Tendero, silencio y silencio. |
FOTOGRAFÍA: MAURICE BERHO