|
|
Crónica de C.R.V.
EL HOMBRE DEL TIEMPO 'TRINCA' DE CANOREA
El hombre del tiempo 'trinca' de Canorea. Fijo. No lo denuncio al abogado Moeckel porque es letrado de la empresa de Sevilla y puede que esté en el ajo. Li. Usted entra en El Tiempo.es y busca Sevilla, seis y media. Agua. Y llega la hora de los toros y no hay agua. Luego te jarrea en corto, tamaño de bolas de billar, pero lo justito. Para molestar y ponerte perdidos los zapatos a medida de suela de cuero. Así fue la lluvia hoy porque Canorea tiene 'trincao' al hombre del tiempo. Canorea puede que haya 'trincao' hoy a alguien más. Por ejemplo a Victorino, que se trajo una corrida sevillanísima, baja de cruz, corta de manos, impecable. Muy bonita. Y mala. Molestó más que esa lluvia por pesada y plomiza, tan escasa de raza y casta, que parecían clones de victorinos y no victorinos. Y van dos. A ver si Canorea ha 'trincao' a alguien más hoy.
Vino Victorino a rememorar tiempos de lujuria y raza con una corrida impecable y hasta tuvo la mala suerte de que, tras doblar manos, poco, el quinto se fuera con los bueyes, que cada vez defecan menos y arropan más, provocando la ovación más fuerte de la tarde para ese corralero que es un armario de dos cuerpos vestido de corto. Sí. Se metió la corrida en mal ambiente, una tabernita con sus hombres de caverna venidos en AVE aquí, los del campo de no sé qué campo allí, voz va y viene. Mucha protesta, fruto del deshaucio de la espera. Lo que pasa que es que aquí se protesta de otra forma, mas calladito, casi en silencio.
Hoy cambió la plaza. Pocas palmas para dos buenas actuaciones de Ferrera y una buena de Jiménez. A El Cid comienzan a medirlo por ley natural y por otras cuestiones. Empujó tan poco la corrida, dijo tan poco, que algunas cuestiones virtuosas se cantaron poco. Por ejemplo, la forma paciente de torear de Ferrera al primero de la tarde. La tomaba bien el toro, pero dormido, y, del embroque para adelante no tenía ni ganas de seguirla. Entre la primera y segunda raya lo toreó Ferrera casi con mimo, sacándole pases medidos, limpios. Tres con la izquierda con los vuelos abiertos al final. Le cortó al toro seguir el primero, y no les quiero contar lo que costaba seguir el tercero. En ese toro el tercio de banderillas se hizo largo en exceso pues el toro siempre tendió a tardear, había que llegarle mucho y el torero lo hizo a compás de la música. Un poco más y le sueltan una guasa. Le puso uno por los adentros tan sin espacio que el toro pudo pegarle una cornada seria. Pero el tercio al cuarto fue impecable.
Dos pares en la misma cara y otro quebrando, con el toro midiéndole cerca, caminando, los dos paralelos a las tablas. Tragó mucho y luego se fajó paciente con unas embestidas de tranco escaso, cara alta, metiéndose por dentro. Mano derecha ahora, mano izquierda luego. Los terceros pases eran con el toro enroscado en las piernas y por delante no quiso nada. Dio la impresión de que si llega a arrear más, era toro de cuidado. Como lo fue el sexto bis. El remate negro de pinta, raza mala y mansedumbre de un toro feo de tipo, que desentonó con los anteriores en hechuras que marcó querencia, se afianzó en el suelo escarbando y al que Jiménez no le pudo meter mano. Sí, como pudo y al final, con la espada.
El otro del torero madrileño, algo más abierto de cara, se dejó en dos tandas por el pitón derecho. Dos. Lo sacó Jiménez al centro del ruedo y lo citó siempre en la misma distancia de forma limpia, ligada. Luego el toro comenzó a terminar los muletazos por arriba, desentendiéndose del engaño. Los trincó Victorino, a los dos. A Ferrera, que necesitaba mucho de sus toros al quedar out de Madrid y Castellón y a Jiménez, que hacía dos años que no se le veía por aquí. Y en parte, trincó también a El Cid que algo tenía que decir después del fiasco el año pasado. Pero no dijo. Fue malo y de nervio del tercero, con tal mal tino, que el torero apenas le caminó por la cara, cosa que incordió mucho al toro y al respetable. No lo enseñó por pitón alguno y eso no gustó. Se fue a por la espada. El sobrero fue protestado de salida por feo y de trapío escaso. Y no fue de los de peor condición, pero dobló tantas veces la manos que el torero tenía que remontar protestas y toro. Mucho. Hubo una tanda con la derecha, limpia y, a partir de ahí, deslucimiento excesivo, convicción escasa, gritos del público y un pésimo manejo de la espada.
Mañana dan más agua, pero yo no me lo creo. Porque aquí hay una conspiración anticiclónica. El hombre de el tiempo.es, Sevilla, seis y media, está trincao por Canorea.
| Plaza de toros de La Maestranza. Séptimo festejo de la Feria de Abril. Con lleno en los tendidos se han lidiado toros de Victorino Martín (6º bis), muy bien presentados, bajos y de preciosas hechuras a excepción del sobrero lidiado en quinto lugar. Descastados y bajos de raza. En el arrastre obtuvieron respectivamente: pitos, pitos, palmas, silencio, pitos y pitos. Antonio Ferrera, silencio y palmas; Manuel Jesús El Cid, silencio y silencio; César Jiménez palmas tras aviso y silencio. Tras finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Lorenzo Saugar, fallecido esta mañana. |
|