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Crónica de MÓNICA ALAEJOS
EL SANDWICH

Alejandro Talavante. Salamanca. 13.09.2011
Alejandro Talavante corta tres orejas en la Feria de Salamanca.
Ya sea de jamón y queso o vegetal, mixto o con huevo frito, lo mejor de cualquier sándwich está en el centro. Entre pan y pan, tajada y entre col y col lechuga pero las rebanadas son lo de menos, aunque el pan no sea de molde. Con corteza o sin ella, Bimbo o del Mercadona terminan endureciéndose si las dejas al sol o ablandándose con el Ketchup… lo mejor es lo del medio. Hoy Morante y Cayetano han sido el pan del sándwich de Talavante especialidad de la casa, el extremeño se acartelaba en el medio del pack del arte y con la salsa de Garcigrande, sabrosa y escurridiza por los lados ha triunfado por su sabor.
Es cierto que el quinto tuvo más fijeza que los anteriores en el capote y Talavante pudo ganarle los terrenos con firmeza. Directamente sacó el toro a los medios y éste acudió pronto al cite. Para no atragantarse hay que comer despacio, masticar y eso fue lo que hizo el extremeño a las mil maravillas dándole sitio y tiempos al toro. Le marcó perfecto el viaje por el pitón izquierdo llevándolo largo y humillado. El toro tenía un tranco cumbre y los naturales le salían casi redondos, con hondura. Bajó la mano en el tercero y cuarto de cada tanda por el derecho, cuajando a un ejemplar noble que seguía el desmayo de las telas y rematándolo a la cadera. También ganó en ajuste, degustándolo. Vuelta al ruedo al toro y dos para el torero. Al segundo lo sacó sin apreturas a los medios y cogió la zurda arriesgando de entrada. Con el compás abierto y sin perderle pasos, el de Domingo Hernández respondió con nobleza. El torero quedaba perfectamente colocado, ligando y subiendo el tono de la faena y el toro o pedía todo por abajo, dando la impresión de fácil en los tendidos por el temple que Talavante imprimió siempre al conducirlo. Tras la estocada cortó una oreja.
El pan de arriba hoy fue Morante de la Puebla, y cuando el público lo cogió con hambre disfrutó mucho del primer bocado. Casi no dio tiempo a que el sabor impregnara el paladar porque el toro transmitió poquito pero a base de estética y componiendo la figura, le pegó tres derechazos de cartel de toros. En tiempos de secularización Morante es religión para los suyos, que creyeron a pies juntillas en una muleta muerta, inerte, blanda, desmayada por el pitón izquierdo del toro. Intermitencias entre adornos suficientes con un toro sosito, bocados chiquitos pero intensos, de los que quitan el hambre. No hubo postre, ni cuarto capítulo de la tarde. Morante macheteó al de Domingo Hernández sin ponerse delante y el público pidió a cocina el libro de reclamaciones.
¿Y el pan de abajo? pues…suele ponerse duro. No estuvo fácil el público con Cayetano que ha estado a dieta de toros esta campaña y no estuvo el torero a la altura de un lote de Garcigrande tremendo. El tercero era una pintura y lo mejor llegó de capa en verónicas de una en una elegantes y con regusto, de chuparse los dedos. Después llegó el comer por comer sin demasiadas apreturas. El toro repitió por el pitón derecho pero tocó la muleta con frecuencia. Se quedó más corto al natural pero fue para mojar el pan en la salsa y Cayetano no lo hizo. Le entró hambre a la hora de la merienda, cuando salió el sexto y realizó un inicio de faena con las dos rodillas en tierra, pero se lo comió con los ojos. No se acabó el plato que le pusieron delante, un toro con una nobleza exquisita que terminó a menos, aburrido y escarbando. Lo mejor llegó por abajo y por el pitón derecho.
Sacó tajada Talavante de la tarde en la que abrió la puerta grande de La Glorieta.
| Plaza de toros de Salamanca. Quinto festejo de Feria. Toros de Garcigrande y Domingo Hernández (1º y 4º). Morante de la Puebla, silencio y bronca; Alejandro Talavante, oreja y dos orejas y Cayetano, pitos y palmas. |
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