UNA FIESTA MUY VIVA
Dicen que se muere, que la estamos matando nosotros mismos y que la mala gestión está dando al traste con la fiesta de los toros. Hoy Salamanca ha sido un claro ejemplo de todo lo contrario, un claro ejemplo de que cuando las cosas se hacen bien, la gente responde llenando a tope una Glorieta anhelante de tiempos pasados y que hoy acogió un señor cartel de no hay billetes. No cabía ni un alfiler para ver a Pablo Hermoso y a la “generación Twitter” desplegar todas sus armas en pos de una fiesta muy viva que hoy ha salido por la puerta grande.
Mucha gente en las bocanas todavía cuando Pablo Hermoso lidió a su primer toro, gin tonics en las manos y saludos entre almohadillas, de compadres venidos de toda la provincia a disfrutar de la fiesta. Clavó dos rejones de castigo y lo mejor llegó en banderillas con Manolete e Ícaro con un toro manejable, de buen son que colaboró con el quehacer del navarro. Muy fácil con las cortas malogró la faena con los aceros. Cortó las dos del cuarto después de brillar con Chenel, muy templado y ajustado a dos pistas, dejándose llegar al de San Mateo. Puro espectáculo en un palmo de terreno y cambiándole el sentido al toro por los adentros. El cuarto tuvo buen tranco y con Dalí toreó muy de frente en los medios. Sacó a Pirata para las cortas llenándolo todo con adornos y recursos a dos manos, arriesgando y poniendo la plaza en pie. Aunque el rejón de muerte cayó defectuoso fue suficiente para el clamor del doble trofeo.
Calor bochornoso y run run de cante grande cuando El Juli abrió el capote para recibir al segundo, un toro de El Pilar sin opciones en los primeros tercios, habitual de salida en la casa, y que cambió radical cuando se puso a embestir repitiendo con fijeza en las telas del madrileño. Llegó un momento en el que se produjo una entrega total de toro y torero y la plaza vibró con las emocionantes embestidas por abajo del de Moisés. El toro por el derecho hacía el avión y El Juli dio una auténtica lección de poder, de convencer y de torear. Dos circulares completos pusieron la plaza en pie. La espada dejó el premio en una oreja. Al quinto le costó vaciarse en el capote y destacó un quite por chicuelinas ajustadas de mano baja. Con Duquesa de Alba incluida y saludando una fortísima ovación del respetable de pandereta, el torero tuvo que esperar a que acabase para poder seguir a lo suyo. Lo suyo que fue una faena despaciosa y templada con uno de El Pilar que embestía emocionante y profundo, con mucha emotividad por el pitón izquierdo y largo y sometido por el derecho. Molinetes en el inicio de las tandas de la fase final de un Juli enorme difícil de describir con palabras. Nunca se sintió tan ayudado para entrar a matar ya que cada alma empujó la espada para que abriese la puerta grande.
No tuvo suerte con el lote Manzanares, su primero con las fuerzas justas blandeó. Mejor por el pitón derecho, por donde hubo calidad y llegaba más fácil al tendido cuando vaciaba las embestidas. Por el izquierdo fue más discontinuo y le faltaron los finales. Insistió por ese pitón pero faltó chispa y cierta transmisión. Llegó a escuchar el segundo aviso del presidente. El sexto, que humilló en el capote y empujó en el caballo, lo lidió el alicantino en medio de un chaparrón, tanto calor acumulado explotó en forma de lluvia. El toro fue incierto y Manzanares solo pudo sacar pases sueltos en una faena con falta de ligazón y mostrar voluntad frente al más deslucido de la tarde que nos dejó con la miel en los labios.
La fiesta está muy viva, la mantienen viva los toreros que jugando en la champions cada tarde tiran del carro con fuerza, no se esconden y dan la cara frente a multitudes de gentes que sin llegar a fin de mes y sin billetes pusieron hoy el cartel que es más que obvio…no hay billetes.
| Plaza de Salamanca. Sexta de la Feria de la Virgen de la Vega. Toros de San Mateo para rejones y El Pilar para lidia a pie, de desigual juego. Hermoso de Mendoza, ovación y dos orejas; El Juli, oreja y oreja; José María Manzanares, silencio tras dos avisos y ovación. |