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Crónica de C.R.V.
HACERSE LA P... UN LÍO

Nuestra idiosincrasia hispana es certera. Si, señor. Mismamente el léxico y el uso popular, ya sea urbano o rural. Tiene cosas que lo clavan. El castellano o español es hábil y viejo como la tos y, extramuros de la grámática de Academia, están los refranes y hasta los dichos y frases hechas, que salen una de vez de la boca de alguien y lo clavan. Algunos son muy hispanos. Por ejemplo sólo a un hispano se le ocurre pensar que alguien que se muestra torpe con insistencia y falto de luces 'se hace la picha un lío'. Eso es literalmente imposible por centímetros evidentes y además es imposible por sanidad. Pero hay quien se la hace un lío. El señor presidente de hoy devolvió dos toros de Parladé al inicio de la corrida, marcó pauta, se puso del revés, cuando avisó, el toro estaba casi muerto, cuando se pedía música llegaba tarde a la orden, y cuando tocaba dar orejas se volvía contador de pañuelos. Echa la picha un lío, la deslió Luque, muy crecido, en bemoles y convicción.
Mandado a apagar el fuego, el de arriba pidió más leña. Y la corrida se convirtió en un tránsito de bueyes y toros, diez. No hubo razón para regresar al primero, una vez dobló manos, una. Ni al segundo. Sí al quinto, que se partió una mano. Y luego, en el lío de la citada, más nudos al dejar en la arena a dos inválidos, uno de Capea (no le dio opción al enclasado de San Mateo y dejó uno vulgar de San Pelayo) y dejó a un sobrero de Las ramblas con el que Perera tuvo santa paciencia: aliviado a su altura se venía rebotado y por abajo se iba al suelo. Total. Un lío. De la corrida, el cuarto, bueno. Y dos dejándose aunque muy a menos, primero bis y tercero. A este le hizo una faena Luque de torero fresco y ambicioso, mejor él que el toro, por actitud y pro expresión. De él fue la tarde, la oreja y , en hablando de la citada que se lía, lo de más debajo de ella, pues los tuvo, y tanto en el sexto.
Fue toro de escaso fondo el tercero, a menos desde el caballo, pero Luque puso lo que faltaba desde un inicio de faena a pies juntos emocionante y luego en tandas ligadas añadiendo a los muletazos la verticalidad de la figura, sobrado, puesto. Esa estética, casi nunca arrebatada, fue suficiente para desliar la tarde antes de una estocada algo desprendida. Hubo petición suficiente, pero el palco prefirió mandar una aviso. El aviso es un aviso que se da, en origen, para avisar a alguien de que espabile. Pero con el toro espabilado, el sentido del aviso es un lío más. Luque se empeñó de nuevo en desliar el lío. El sexto, alto y feo, era para irse a casa, pero, soba que te soba, consiente que se consiente, en las proximidades, Luque porfió mucho y bien, con arrestos y sin exceso. Esta vez la oreja no se le escapó.
En la larga distancia tuvo son al principio el primero de El Cid y menos en la corta y menos porque luego se fue evidente a menos, un lío. Pero el cuarto, el mejor toro en todo, en hechuras y condición, le permitió el triunfo en una faena de un primer tramo de nota: con la izquierda, por el mejor pitón del toro ye los medios. Bajó la faena con la derecha y con el toro mas cerrado en el tercio y tras la estocada, tendida, le mandó un lío el palco (aviso) cuando el toro iba a doblar y adiós oreja.
Perera salvó el lío como pudo, que fue bien. El sobrero de San Pelayo, chico y sin fuerza, duró en sus manos porque tiene el don del temple. Y el sobrero de Las ramblas era un lio de alturas. Como no tenía fuerza, aliviado a su altura se venía rebotado y feo y se le bajaba la mano, el toro perdía las suyas. Un lío.
| Plaza de toros de Zaragoza. Séptima de la feria de El Pilar. Siete toros de Parladé, uno, primero bis, sobrero (devueltos primero, segundo, y quinto) bien presentados, nobles pero escasos de raza. Manejable el primero bis, a menos el tercero, bueno y de calidad el cuarto y el más alto, el sexto, deslucido. Uno de San Mateo (2º bis, devuelto). Uno de San Pelayo, 2º tris, sin fuerza, los dos justos de presencia. Un sobrero de Las Ramblas (5º bis), sin fuerza y deslucido. Manuel Jesús El Cid (azul marino y oro): ovación y ovación con aviso. Miguel Angel Perera (azul pavo y oro) : silencio en los dos. Daniel Luque (verde y oro): ovación tras petición y aviso y oreja tras aviso. |
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