|
|
Editorial
'El sentido primitivo' - mundotoro.com - 18 de julio de 2011

Un grupo de toreros mexicanos ha llegado a España y se ha adueñado de los focos. Han triunfado sin triunfar. Se habló de ellos a finales del invierno, con ligero desdén: a ver lo que aguantan frente al toro de aquí. Y el toro de aquí les pone en boca de todos otra vez, pero sin desdén ya. Sergio Flores es el último ejemplo. El de Tlaxcala dio una vuelta al ruedo ayer en Las Ventas y después entró a la enfermería con cuatro cornadas, una en el cuello de riesgo mortal. Se ha ganado que hablen de él, aún sin orejas.
¿Cómo lo han hecho? ¿Cuál es el secreto de este entre comillas éxito? Tienen en sus venas el sentido primitivo del toreo. Tienen mejor o peor condición de toreros, más o menos calidad, más o menos técnica. Pero tienen lo que en origen da sentido al toreo: algo que excede a lo razonable. Tienen el impulso de 'atropellar la razón'. Después, ese atropello se pule, se adorna y se embellece. Pero es verdaderamente un atropello y ellos lo hacen. Son lo que ha sido siempre el toreo: intención. Actitud. Y una dosis de imprevisiblidad.
Llama la atención este sentido del toreo sin desbastar frente a la pulcritud y la correción de toreros nuevos. Estamos creando un toreo previsible, negando la emoción. El desarrollo impecable de la técnica a través de las Escuelas provoca una gran seguridad (siempre con el riesgo por delante) que resta al toreo su sentido primigenio: la emoción.
|
|
![]() |
|