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Editorial
mundotoro - 7 de enero de 2009- 'No hay noticia de medida alguna entre los toros y las administraciones'
Comienza el año más duro para el toreo desde la anterior crisis. El más duro del último cuarto de siglo pues la situación actual de España es aún peor. Todos los sectores han negociado o están negociando con gobierno y administraciones un plan de choque contra estos tiempos de recesión en donde la cadena económica se achica como un embudo al revés: no hay créditos, no hay dinero, las medianas empresas se reajustan o cierran y la gente se queda sin trabajo. No será un año para gastar mucho en ocio y el toreo, que puede ser alimento de dioses en literatura, es, a pie de calle, una oferta de espectáculo, no una cuestión de primera necesidad.
No hay noticia alguna de medida alguna o reunión de crisis alguna entre el sector de toros y las administraciones, como todos y cada uno de los sectores económicos ya han hecho. Esta cuestión, lógica en cualquier otro sector económico de España, es una utopía en el toreo en tanto en cuanto no hay organismos, de un lado y de otro, que puedan negocian plan de choque alguno. No hay representatividad ninguna de las partes. Por tanto, el trabajo pendiente y urgente está en la reunión, plaza a plaza, entre la propiedad pública de cada coso y las empresas gestoras de los mismos. Una a una. Analizar la realidad actual caso por caso y ofertar, para 2009 los espectáculos justos y razonables.
La mayoría de los pliegos de condiciones en vigor se redactaron bajo la vorágine de una irresponsabilidad evidente, con dos parámetros: más festejos que antes y subasta para el canon de arrendamiento. Una barbaridad entonces y mucho más ahora. Y esos dos errores de insensatez económica han de ser revisados con urgencia. Ya mismo. Menos festejos, calidad y rebaja del canon del piso de plaza. O se toma esa medida o el año va a ser un lamento continuado en la mayor parte de nuestra geografía. La responsabilidad es de las dos partes en contrato de cada plaza. Las administraciones autonómicas, provinciales y locales tienen ese deber para con sus administrados.
No es de balde que dos plazas de categoría de las de Zaragoza y Burgos hayan asistido a licitaciones en mano a mano. Nadie se presenta. Las exigencias de programación de ambas plazas son absurdas, alejadas de la realidad, demagógicas y ruinosas. Cada pliego nuevo debe de ser realista y acorde con una nueva realidad de recesión económica. Hay que achicar en busca de la calidad para lograr mantener dos cosas: mercado y afición. Mundotoro comenzará a escrutar al sector taurino en busca de las necesidades actuales para dar luz a las opiniones y medidas que se deberían adoptar por el interés público.
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