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Editorial
mundotoro 15 de febrero de 2011 - 'Pan negro'

PAN NEGRO
La estupidez es la tumba de los indecisos. Mientras corren estos malos vientos, parece que nos conformamos con la resaca de ese frenesí invernal de reuniones y pasos a Cultura que no se sabe muy bien que presente tienen. La acción más directa, la búsqueda de la consecución de una ILP que declare a la fiesta de toros Bien de Interés Cultural, camina tan despacio que da pánico. Si fracasa la recogida de firmas, el toreo entrará en barrena social y política. Hasta el momento, ese grupo de aficionados catalanes, la sociedad civil, es la única que ha tomado la vía de la actividad directa. Tiene mérito. Pero son voluntarios. Carecen de estructura y economía, de medios. Los que si tuvo Leonardo Anselmi para sacar adelante la ILP que finiquitó al toreo en Cataluña.
Vamos camino de introducir la estupidez en nuestro ADN taurófilo. No nos ha bastado comprobar que la derrota en Cataluña fue fruto, en gran parte, de nuestra desestructura y falta de recursos. Anselmi contó con más de doscientas webs, dos empresas profesionales de recogidas y validación de firmas, profesionales contratados, financiación, medios. La ILP de Cataluña, vendida hacia el exterior como acción social y popular, tuvo una estrategia empresarial y una estructura financiera de máquina moderna. Y ganaron. Nuestra ILP es una manufactura, un 'echo a mano', Made In Spain. Es obra de un voluntariado. Da pánico.
Una película con cuatro millones de euros de presupuesto subvencionado al 85% con dinero público, la catalana Pa Negre, ha barrido en los Goya. Que paradoja. Un busto del Goya de toros en la gala del talento subvencionado. En el Cine, la Ley del Cine paga hasta el millón de euros que es esa gala de lujo de una llamada industria que ha perdido este algunos centenares de millones de euros que si pagamos todos. Entran dudas del talento subvencionado pues ambos términos son antagónicos. La industria del cine no existe como si existe la industria del toro. No existen las subvenciones al toreo como si existen las del cine incluso para dejar los vaqueros de mal gusto y vestir ahora de Armani de peor gusto. Subvencionado.
El cine hace talento subvencionado a costa de la profundidad de la posguerra y de la guerra en películas sin duda meláncolicas y a rato sensibles. El esnobismo vestido de marca y color negro de nuestro cine subvencionado da un beso paradójico y en catalán al Goya españolísimo de los toros porque ellos son cultura y tienen derecho a que le subvencionen su talento. Que envidia y nada sana. Mientras tanto nosotros somos el Pa Negre. La posguerra, el pan negro, la caverna, los incapaces, los indecisos. Aún no nos hemos mentalizado que para hacer cine sobre pobres hay que ser ricos: Pa Negre costó cuatro millones de euros públicos. No nos hemos mentalizado que el veganismo y animalismo es una estructura empresarial fuerte. Nosotros tiramos del voluntariado, de lo que no cueste, de lo que salga gratis. La pela es la pela, que decimos que dicen ellos. Una ILP sin dinero ni estructura para hacer una ILP no es nada. Es un fracaso. Da pánico. Da pena. Aún estamos a tiempo.
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