mundotoro 29 de marzo de 2011 - 'Llenadla'

Toca entrar en razón. Una cosa son los intereses comunes del toreo y otra los intereses particulares que tienen cada empresario, cada ganadero y cada torero. Los primeros son, casi casi, de subsistencia. Los segundos, absolutamente legítimos. Incluso aquellos que entran en conflicto en la lógica de las contrataciones entre un empresario y un torero o un empresario y un ganadero. No es cierto que estos intereses contrapuestos, casi siempre económicos, sean la causa del estado de la Fiesta. No lo es pues siempre los hubo, son tan antiguos como el toreo, y además, son desencuentros que se producen en otros espectáculos. Es ley de vida diaria entre uno que contrata que quiere hacerlo a menos dinero que el contratado, que desea más. Sucede en cualquier trabajo.
La cuestión está cuando estos desencuentros lógicos ponen en riesgo el interés general. El interés general se ha visto avivado, con mayor o mejor acierto de acciones, tras la derrota política de Barcelona. Todo el movimiento hacia la clase política de este invierno ha sido de una gran voluntad. Una gran voluntad que creó ciertas suspicacias al reunirse por primera vez las figuras con un mismo guión. Y a este grupo, el llamado G10, se le ayudó desde otros sectores y, también, se le criticó. Sobre todo tras entrevistarse con esperanza Aguirre para decirle que tenía que bajar el canon de arrendamiento de Madrid. ¿Tenían razón en esta petición? Es evidente que si. No es el único problema de Madrid, pero si un gran problema, en ésta y en otras plazas en donde las licitaciones que estamos viendo son un esperpento de inoperancia.
Madrid, como otras plazas, tiene un problema de estructura anquilosada que nació hace muchas muchas décadas. España, Madrid, el público, los espectáculos, sus programaciones, sus fechas, han cambiado mucho. Pero nosotros seguimos en la época de don Livinio. En su día este crack ideo algo maravilloso. Pero ya ha llovido mucho desde entonces. Ya no se juega al futbol con un balón de correa, es insano para la cabeza. Ya no se juega a las horas y en las fechas de antes, es malo para el negocio… en fin que las cosas, afortunadamente, han cambiado.
Y si han cambiado, hay que tener la valentía política, social y taurina de cambiar. De cambiar con tres objetivos. Uno, hacer una fiesta con futuro y estable. Dos, hacerla para el público, con calidad y criterio de buen consumo, y tres, porque estamos en una crisis de larga duración en la que, o el sector marca sus pautas o volverá a ponerse en el furgón de cola. Por tanto, sensatez. Sensatez a la hora de pagar y de cobrar, en los dos momentos. Sensatez en el número de festejos. En sus fechas. En el criterio de temporada, que es rancio y perjudicial para el toreo. Para Madrid. Mundotoro se implicará en este futuro con trabajos de campo de expertos y profesionales. Aportaremos lo que podamos aportar, pero las decisiones no son nuestras.