mundotoro.com - 02 de agosto de 2010 - 'Hacer el pillo no sale gratis'

El presidente del Gobierno afirma que no se puede politizar todo. Que no hay que politizar la prohibición del Parlament. A ver cómo convence al sesenta por ciento de los españoles que, según la encuesta publicada por uno de “sus” diarios, El País, encargada a Metroscopia, dicen no estar de acuerdo con ella. A ver cómo convence a un 49 por ciento de votantes del PSOE que están en desacuerdo con la prohibición y a ver cómo convence a un 57 por ciento de los españoles que afirman estar convencidos que la prohibición tiene sólo un motivo o contenido político porque los toros se identifican con la idea de España que parte de la clase política catalana no desea. El toro es política, así lo venimos afirmando en este medio desde hace tiempo. Es política por que es reflejo de la sociedad de norte a sur. Por eso es cultura y por eso es tradición. Zapatero y el PSOE tienen miedo de su propia política porque el ciudadano español no traga con prohibiciones.
Y menos desde Cataluña, comunidad que no ha dado muestras de simpatía histórica con nada que no sea su seña de identidad. En la política, como el cerdo, todo se come, nada tiene desperdicio. Es hora de que el toreo haga política. Alta política. Las redes sociales por las que se comunican miles y miles de jóvenes se han unido en el rechazo a la prohibición. En España no gusta que se prohíba y menos por una cuestión de ética o moral. Ése es el error garrafal: llevar a un parlamento una prohibición en función de éticas privadas, las que ellos mismos han reconocido a dar libertad de voto, señor Zapatero. Por eso el toreo ha de entrar de lleno a liderar, a aglutinar, a dirigir a favor de sus legítimos intereses esta corriente mayoritaria que forman los ciudadanos y ciudadanas que, gustándoles o no los toros, no desean que Cataluña les prohíba nada.
Por eso es urgente que el toreo se ponga manos a la obra. Los medios de comunicación afines a la prohibición y portavoces de catalanistas y PSOE ya han comenzado a trabajar en una dirección: el toreo no hace nada y está desunido. Que no tengan razón y, si la tienen, es momento de quitársela. No se puede redactar un comunicado pusilánime para leer en plazas hablando del derecho al trabajo y demás cuestiones que no van a ser aceptadas en un país sangrado por el paro. El mensaje es otro: libertad, la tuya, la mía. ¿Nadie pensó al redactarlo que ese comunicado iba a salir en los medios de comunicación, que excedía a una plaza de toros, que el contenido era para cada hogar y no para cada asiento ocupado? Se perdió la oportunidad de decirle al español que no desea prohibiciones, el mensaje de no nos mires, únete. Ayúdanos hacia esa libertad y ese derecho legítimo.
La sociedad española ha tomado partido. Y en ese partido, como en tantos otros, en política, hay buenos y malos. Mientras que una mayoría de votantes del PSOE dice que no quiere que se prohíba nada y rechazan del mismo modo el voto útil de CIU que el del PSC, Martín Peñato siguió hablando de las bondades de David Pérez en Tendido Cero. Eso puede que sea bueno para su Mesa, pero no lo es para esta lucha política y social donde, el que no está a favor, está en contra. Donde el que prometió y no cumplió, engañó.
Es hora de recoger el mensaje de la calle y no de caminar con un cuarto de hora de retraso. Los toreros han pedido audiencia a la Ministra de Cultura y a los partidos políticos. Así se hace. Alimentar el deseo de libertad de la sociedad antes de que pase esta fuerza de corriente a favor. Unificar mensajes, trabajar todos los días, alimentar a los españoles y españolas que nos apoyan. Estar vivos, buscar a alguien que lidere esta corriente de opinión y exigir nuestros derechos legales, históricos y constitucionales. No olvidemos nuestro sonrojo: un argentino y una serbia de PROU han sido capaces de campar libremente por entre nuestros derechos siendo utilizados por la clase política catalana en su camino hacia un nuevo encaje con España en el que el toro ha sido el arranque político que no podemos dejar pasar. La sociedad no quiere prohibiciones. Hay que aprovechar ese sincero apoyo, dirigirlo, aglutinarlo, decirle a quienes han prohibido que se recuperará esa libertad porque en España hacer el pillo no sale gratis.