mundotoro.com - 18 de febrero de 2009. 'El toreo siempre ha necesitado la televisión como plataforma, más que a la inversa'
El toreo siempre ha necesitado la televisión como plataforma de difusión (posiblemente mucho más que a la inversa: la televisión a los toros). Lejos quedaron aquellos días en los que estaba dispuesta a pagar mucho y exigir poco, momentos en los que se desembolsaban cantidades desbordadas por parte de las televisiones para cubrir festejos no rematados o mejor dicho, no todo lo rematados que deberían haberlo estado. Pero eso ahora es harina de otro costal, una realidad a la que tienen que hacer frente los promotores taurinos. Eran años de bonanza, diferentes a los de ahora, en los que se paga mucho menos. Pero se paga.
Hay algo más que el dinero en esto de la imagen: la difusión. Estar. Todo lo que no sale en la tele no existe o está en segunda fila. En su día no se supo negociar con los informativos de las grandes cadenas la inserción de piezas en lugares de información general. No se supo o no se quiso o el toreo o las empresas se conformaron con el dinero rápido y de buenas cifras. Ahora la tele, más que nunca, es necesaria para el toreo. No se entiende muy bien porqué hay una especie de tendencia para matar al mensajero, a las "teles". Antes porque daban mucho, ahora porque dan menos. El problema de tele, en cualquier caso, no es de la tele, sino del propio sector.
El toreo debe de arreglárselas para que la televisión esté presente. Como sucede en todos los sectores con una estructura sólida. El toreo y la tele serían y son una gran pareja de baile, pero entendiendo que hay que observar los tiempos que nos llegan: el dinero no es grande. Por eso todo el mundo debería hacer un esfuerzo o, al menos, decidir si la tele es conveniente o no con todas las consecuencias. Y televisar entonces lo digno, lo decente, lo que da buena imagen.
Otra cosa son los casos particulares. Algunos toreros han dicho "no" a la televisión como el caso de José Tomás, pero esa es una decisión en la gestión de su propia imagen y de su carrera. Puede agradar más o menos, pero su voluntad es tan respetable como la opinión de quienes afirmamos que son tiempos para ser generosos. Todos: empresarios, ganaderos, toreros. Pero, sobre todo, ya basta de ver a la televisión como una especie de usurero u organismo extorsionante y de distorsión. Sobre todo en un país en el que no televisar toros puede ser hasta rentable desde el punto de vista social. Y político. Cuidado.