mundotoro.com - 21 de septiembre de 2010 - Tres verdades distintas y un sólo Dios verdadero
Hay tres caminos caminados. La Santísima Trinidad, tres verdades distintas y un sólo Dios Verdadero. Las verdades, la de los toreros, que se reúnen el día 27 con la ministra de Cultura para inscribirse en ese Ministerio a través del Registro de la Propiedad Intelectual. Por cierto, que los que están moviendo esta vía han llamado a más toreros, incluso a José Tomás. Otra, la de la Mesa del Toro, "desde la que" o "en la que" se ha gestado un grupo de notables donde la acción pasa por la creación de una Secretaría de Estado de Toros, además de analizar un posible Recurso de Inconstitucionalidad contra la prohibición de Cataluña. La tercera, la de un grupo de diputados del PSC, junto a otros del PP y gentes del toro, que preparan también un Recurso de Inconstitucionalidad para presentarlo en octubre. El padre, el hijo y el espíritu santo, dicho sea de forma metafórica.
Estas tres verdades, legítimas todas, tendrán su eficacia dependiendo de que se quiera que sea el dios verdadero. Es decir, estas tres iniciativas pueden ser absolutamente compatibles si cumplen un requisito: un solo dios verdadero, conseguir la estabilidad del toreo del tal forma que ya no se viva más con la espada de Damocles de una nueva ILP en cualquier comunidad autónoma. O una ILP en el centro de la diana, el Parlamento Español. Esa ha de ser la cuestión. La estabilidad y la certeza jurídica de la fiesta en y para cualquier lugar del Estado Español. ¿Esto es lo que buscan cada una de las tres verdades, de las tres acciones?. Puede que, seguramente sin querer, y por primera vez, si. Sin querer, porque los ecos de recelos entre estas verdades y sus porteadores se escuchan ya en el Mar Muerto.
Desde la mesa del toro hay cabreo con los toreros, por su camino directo hacia Cultura. Pero su argumentación jurídica es absolutamente rigurosa y tiene el derecho y al obligación de hacerlo. Desde luego, no es el camino jurídico que pueden seguir los empresarios y los ganaderos. Estos no pueden inscribirse en el Registro de la Propiedad Intelectual. Pero tienen los suyos, sus derechos constitucionales, y deben exigirlos, de forma individual y colectiva. Y los ganaderos tienen los suyos. Todos, en función de formar parta de algo que es patrimonio histórico de los españoles. La vía de los toreros no es incompatible con la de un Recurso de Inconstitucionalidad pues las dos, de una forma u otra, buscan blindar el toreo. Es decir, que esta actividad esté amparada por la Constitución y nadie pueda prohibirla por razones morales, éticas o políticas.

La Mesa del Toro pretende que se cree una Secretaría de Estado para el toreo. Bien. No es incompatible. Son cosas distintas. Una cuestión es la seguridad constitucional y jurídica del toreo y otra su funcionalidad, su ordenación administrativa, su encardinación dentro de las administraciones. Son cosas que pueden ser complementarias, nunca deberían entrar en conflicto. Se supone que las gentes del toro así so saben y así lo piensan. Hay razones y derechos para todos estos caminos, y los tres deberían tener la inteligencia de apoyarse en sus objetivos, porque tienen en común la estabilidad del toreo. No se trata pues del debate de pasar a Cultura o no pasar. Se trata de lograr la seguridad constitucionalidad, su garantía y, además, una funcionalidad, una estructura nueva. No se entiende entonces porqué hay tanto recelo y tanta discordia. Será porque, sin querer quizá, esta vez hasta se puede acertar. Y acertar todos juntos en el toreo es como una hecatombe. Provoca pánico. Será la falta de costumbre, pero a todo se hace el hombre. Incluso a ponerse de acuerdo.