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17/08/2011 (14:50) Confidencial
Esto es categoría

Anda media España a remojo, que es gratis. La canícula pegando sin piedad, los bolsillos sin nada, porque las telarañas de la araña se han usado como algodón, los ayuntamientos colorados de lo que deben, los bares de carretera con carretera pero sin clientes y así sucesivamente, en un año de estirar el chicle. Estamos tiesos, algo que reconforta pues no es lo mismo estar tieso que ser un tieso. Somos un país coyuntutalmente tieso. Lo que dura la coyuntura no se sabe, pero sí sabe que el toreo ha reducido más de 600 festejos mayores en dos años temporadas. El toreo doble el mapa, pero lo dobla menos.
Con la que está cayendo aún mantenemos las querencias. Una de ellas es la de la categoría. Aquí todo es categoría. Te debo, pero con categoría, te mando un pagaré que no embiste, pero con categoría, falta gente en la plaza, pero hay que dar categoría. Categóricamante somos de categoría. Sobre todo desde y en el palco de presidentes. Tienen una acérrima querencia a la categoría, a dar categoría, a que no decaiga la categoría de su plaza, de su ciudad. Cuando se dice esto se replica que deseamos que esto sea un coladero. En un país de trafico de influencias del carajo y callejones llenos de inútiles, dicen que queremos un coladero. No. Queremos sentido común e igualdad.
A Manzanares le han birlado la puerta grande en Vitoria y Málaga. A Antonio Barrera en Málaga y en El Puerto con una Cebada. A... muchos y muchos robos. Robar es sustraer, quedarse con. El robo taurino existe y existirá, pero no se habla de las sustracciones desde los palcos. No se dan cuenta de que un éxito merecido popularmente es retroalimentación para la fiesta, aquello que anima, que crea querencia. Quitarle un exito a Barrera es sustraer al que lo necesita. Es decir, quitarle al toreo su sentido de lo justo. Quitarselo a José Tomás o a otra figura como Manzanares (que no lo necesitan) es quitarle portadas y espacios y titulares de prensa a la fiesta. Comunicación. Popularidad.
Nunca estaremos de acuerdo en que ésta sea una fiesta en la que el pagano, el que paga, sólo tenga derecho a decidir sobre la mitad del éxito o la mitad del fracaso y que la otra mitad sea potestad de una sola persona. Es irracional, anacrónico. Es... feo. Y todo por el prurito de dar categoría, de no perder categoría, de mantener categoría. Eso es lo que subyace en las decisiones unilaterales. Su concepto de categoría. Es verano. Nos permitimos una sonrisa y le preguntamos qué es categoría. Muchas cosas lo son. La portada de este artículo es pura categoría.
Buen final de verano para todos.
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