'Go ape!'
Alicante, al borde del gran ridículo. Granada, a la espera de la sensatez. Las licitaciones empresariales por estas dos plazas, tras la de Córdoba, se han convertido en la oportunidad de demostrar que en el mundo del toro se puede ser racional más allá de la demostración de insensatez de los primates. Cuando se conoció que Caldas había hecho el Tancredo económico dejando impagos cuantiosos en las dos plazas andaluzas, ya se había adjudicado Córdoba. Queda Granada, con los grandes ausentes y la gran oportunidad de la propiedad de elegir bien, que es lo mismo que elegir solvencia y programación mucho antes que dinero. La propiedad de Granada sabe que ella va a cobrar, pero que este año se debe a ganaderos y toreros. Cuidado, porque puede ser el principio de algo muy malo. Lo de Alicante es aún peor.
La propiedad pública de Alicante, Ayuntamiento, vio como la última empresa no hacía uso de prórroga. Se fue porque consideraba que las condiciones de explotación eran ruinosas, sobre todo en medio de esta crisis. La respuesta ha sido redactar un pliego inviable según todas las empresas consultadas por este medio. Es más, a falta de menos de veinticuatro horas para que se agote el plazo de presentación de ofertas, la cifra es de puro éxito: cero. Ninguna. En una situación normal, varias empresas ya habrían ofertado, a falta de las que siempre esperan a última hora para hacerlo, algo muy de moda en este tiempo de pérdidas e impagos.
Se sabe que, al menos una empresa tiene redactado un pliego con la intención de acudir a la licitación. ¿Porqué razón? No porque crean que es un pliego bueno, sino porque puede darse la circunstancia que ofertando el mínimo, se la lleven. Este razonamiento de primate, lo copian otras empresas que, por si acaso, tienen preparado el pliego. Es decir, que Alicante, cuyos requisitos de gestión son ruinosos, puede tener un empresario para el futuro. Pero no con la idea de trabajar y hacerlo bien, o de dar calidad, de servir el público, de hacer empresa, sino con la mentalidad del simio: a lo mejor no va nadie, y puede ser para mi.
Así las cosas, Alicante, que podría ser la gran oportunidad de poner contra las cuerdas a una administración pos su falta de sensatez a la hora de poner condiciones de explotación a su plaza, consiguiendo el necesario ridículo histórico, corre el riesgo de ser un ridículo aún mayor: el de una adjudicación del mal menor, del no hay más, de esto es lo que hay. Bien haría el toreo den mantenerse firme y dejar en cero las plicas presentadas. Sería la gran solución y la gran oportunidad de obligar a una administración a rectificar y a ser razonable. Y, en caso de que alguien se presente sin haber representación del sector, mejor haría el Ayuntamiento en rectificar, declarar desierto el concurso y hacer uno nuevo en otras condiciones.
Pero, mucho nos tememos que en política y en algunos empresarios, la razón escasea. Hubo un primate que se escapó de la evolución de Darwin. Y ya sabemos donde tiene su árbol.