'Las críticas han de ser proporcionales a los elogios'
Las críticas han de ser proporcionales a los elogios y viceversa. Este medio ha dirigido más de una vez su dedo al sector acusándolo de adormidera, de ser pusilánime, de carecer de personalidad y talento frente a la adversidad.
Para ser justos, hay que decir, alto y claro, que la unión de tres grandes por Madrid: Uranga/Casas/Matilla, es un ejercicio de talento y una decisión de generosidad. Es una lección de cordura y una sorpresa (no para este medio, que alentó esta unión desde hace tiempo) frente al peor pliego que jamás se haya redactado para gestionar Las Ventas.
Por primera vez, lo que se presumía una nueva escenificación de Caín contra Abel, bajo la mirada sonriente de la administración, va a terminar en un pacto sin precedentes que, a bote pronto, dice dos cosas. Una a la Comunidad de Madrid. Mira si el pliego es malo y duro que nos animas a unirnos. El otro mensaje es sutil y esperanzador. Es posible que haya gentes grandes del toreo capaces de llevarse bien, de leer el estado actual de las cosas, gentes que sumen. Enhorabuena.
Miren, quizá sólo los Uranga tendrían el volumen exigido de los diez millones de euros por año y por tres años exigidos por el pliego de condiciones. Quizá los tres años por dos plazas de primera por diez festejos como requisito de experiencia podrían ser cumplidos, de verdad, por uno, por dos, por tres o por ninguna empresa, depende.
Miren ustedes, es tan duro y tan inmovilista el pliego, que por primera vez el toreo da un golpe en la mesa con talento y personalidad creando una especie de gobierno de consenso en el peor momento por el que pasa este país y el toreo. Es decir, la letra dura, sinuosa, esa bomba de relojería lanzada a la arena de licitación alimentando el tradicional cainismo del toreo, hizo por fin su efecto. Pueden cambiar mucho las cosas. Ojalá que de este tripartito salga un consenso, el talento de sumar, de pactar con los toreros, de lograr acuerdos, de animar y solucionar problemas y reivindicaciones tipo televisión o mínimos u honorarios. Ojalá. Pero este ojalá es real ya. Estamos en un nuevo punto de partida. Lo que se pedía, el pliego del cambio, nunca existió. Pero ahora este consenso puede ser, de verdad, el inicio del cambio en el toreo. Nunca más Caín matando a su hermano Abel para regocijo de las administraciones.