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REDACCIÓN
MADRID (ESPAÑA) Emocionado como si fuera su primera Puerta Grande y "orgulloso por todo lo que implica a este mundo del rejoneo", así de manifiesta Pablo Hermoso de Mendoza, el más grande de este espectáculo por historial y por lo que ha aportado a la Fiesta. El navarro, que cortó dos orejas a cada uno de sus toros, se mostraba orgulloso. Testigo excepcional de la tarde, Su Magestad El Rey Don Juan Carlos y su hija, la Infanta Doña Elena.
MUNDOTORO. Tras la corrida, habéis charlado con El Rey y La Infanta, testigos de excepción. Un espaldarazo a la fiesta y al rejoneo...¿qué os han comentado?
-Pablo Hermoso:- Estaban muy emocionados, como cualquier espectador, como uno más. A la Infanta le gustan mucho los caballos y creo que el espectáculo de rejones cada vez tiene más nivel de monta y de doma y estaban los dos muy contentos de haber presenciado una tarde así.
MT.- Cuatro orejas en Madrid. Casi un dato histórico, por lo tanto, puede que la de esta tarde haya sido la actuación más importante de la historia de Pablo Hermoso de Mendoza.
PH.- Por lo menos, la más emocionante, con la gente empujando hasta el final, muy metida en lo que estaba haciendo, viviendo todo lo que se hacía. Hoy he notado la presencia de un público muy variopinto, gentes de varios países...en mi hotel he visto a unos 30 o 40 mexicanos...creo que ha habido una pluralidad de públicos que se sienten atraidos por este arte del rejoneo...por eso te digo que es la tarde más emocionante. Yo he cuajado toros en Madrid y en otros sitios a un nivel parecido, pero por el rejón de muerte, porque una banderilla se fue al suelo...por lo que fuera, no había sido tan redondo, tan limpio, tan completo, tan medido...
MT.-Hay una idea tópica aún sobre el rejoneo y esta idea lo sitúa aún en el pueblo, en los pueblos, cuando este espectáculo, organizado con grandeza y con importancia, como hoy, es un espetáculo de categoría, para plazas importantes, para ferias importantes...
PH .-Eso lo he vivido incluso fuera, en el extranjero. Cada vez son más los lugares en donde te encuentras con gente que no le gusta la fiesta, el toreo a pie, y que, sin embargo, se sienten atraidos por los rejones. El rejoneo está atrayendo a las plazas a públicos que jamás se habían interesado por el mundo del toro, y eso es una gran aportación. Incluso o, sobre todo, a niños, a gente muy joven. Diría más, hay gente que me comenta que el toreo a pie les parece cruel por ser cosa de un animal y un hombre. Aquí hay dos animales muy bellos, y, uno es el caballo...y el público toma partido por el caballo, por otro animal....creo que se está aportando mucho a la fiesta.
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MT .-Regresando a la plaza, ¿ha sido más importante la faena al primero?
PH.- La del primer toro ha sido mejor porque el toro ha tenido más calidad, ha habido más elegancia, más torería. El segundo esperaba más y era distinto. Merlín, por ejemplo, no pudo poner la emoción del otro día, cuando el toro se venía galopando, pero si ha puesto otra emoción, la de llegarle, la de tranquear varias veces y despacio para provocar al toro...Y el par a dos manos ha sido muy bueno, ha habido un momento en el que creía que me iba al suelo de tanto giro que hizo el caballo..
MT .-El artista quiere la gloria individual, nunca compartida, la gloria colectiva parece menos gloria...¿te gustaría haberla compartido hoy con esos dos jóvenes...?
PH.- Mira, la verdad es que jamás había sentido algo como hoy, jamás había deseado de la forma de hoy que los dos, Moura y Leonardo, me hubieran acompañado en la salida en hombros...y además, es que se lo han ganado si llegan a matar bien. Y te voy a decir por qué. Tan jóvenes, en una plaza de responsabilidad que pesa tanto...y estar al nivel que han estado...es importante. Y por otra parte, les veía hoy y pensaba las tardes que yo he toreado con sus padre, con Moura muchísimas, y con Leonardo. A Moura hijo le he visto crecer, le regalé su primer caballo, y a Leonardo le he visto desde muy chico...Ojalá que lo hubieran logrado.
MT .- A los grandes con grandes historias se les debe de preguntar por su techo...
PH.- Esa es la pregunta del millón, el techo...Mira, el techo queda marcado por la ilusión que pueda tener, por la ilusión que lo que hago cada día...incluso pieso a veces que tengo ya más cosas que perder que ganar, pero mientras siga subido en un caballo coho horas al día, trabajando, manteniendo la misma ilusión y fe, sacando nuevos potros...no hay techo. Es como un pintor, que cuando pinta un cuadro no lo hace para guardarlo, lo hace para enseñarlo, pues yo lo mismo, trabajo con caballos jóvenes nuevos, los pongo y quiero que salgan a las plazas...esa es la ilusión y el motor, la causa por la que uno sigue, renovarme, si yo no me hubiera renovado, si yo no luchara y me exigiera para renovar mi cuadra, es que ya no tendría ilusión y el techo estaría ya próximo.
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