- ¿Cuesta llegar a Sevilla a final de temporada y, sobre todo, después de tantas caídas de cartel como se han producido?
- No me cuesta. No se me hace cuesta arriba para nada. Al contrario, afronto la cita con una ilusión tremenda, estoy deseando que llegue. Es una de las tardes más importantes del final de la temporada, en Sevilla, mi tierra, y la pena es que se haya tenido que modificar ya dos veces el cartel, primero por la ausencia de Morante y ahora por la de Castella. Cuando me he dado cuenta, estaba solo.
- ¿Qué le parece el cartel que ha quedado?
- Creo que se ha rematado de la mejor forma posible, teniendo en cuenta la cantidad de bajas que hay en esta recta final de la temporada. Dentro de las posibilidades que había, creo que ha quedado un cartel bonito. Julio Aparicio lleva una temporada muy buena y además es un torero muy del gusto de Sevilla. Salvador Vega tiene un gran corte y es un torero con arte que también se ha venido arriba este año. Es un torero al que hay que esperar. Creo que es un cartel que reúne muchos alicientes.
- ¿Se le ha pasado por la cabeza quitarse de esta corrida ante los acontecimientos?
- Nunca. En mi forma de pensar y de ver el toreo no encaja esa idea. Mientras pueda voy a seguir adelante con todos mis compromisos. A veces lo he hecho sin estar al cien por cien con tal de complacer al público y no defraudar a los aficionados que me esperan. Eso nunca lo haría, y menos en mi ciudad. Estamos hablando de Sevilla y eso, amigo mío, para mí son palabras mayores. Para mí Sevilla es lo primero.
- ¿Qué está pasando en este remate de temporada con las bajas de los toreros?
- No lo sé. Hay dos bajas justificadas que son las de Ponce y Manzanares, que están enfermos de verdad. En los dos casos es una pena porque Enrique estaba andando de forma extraordinaria y ahora le llega este golpe… Igual con Manzanares, que tiene un problema que puede ser grave… De los demás no digo nada. Y con eso creo que está dicho todo.
- ¿Tanto cuesta llegar al final del circuito?
- Eso depende de cómo lleves la temporada. Si la llevas bien, no cuesta trabajo. Si la llevas mal, estás deseando que acabe. Si hablo de mí no ahora mismo no me cuesta trabajo ponerme el traje de luces. Creo que estoy manteniendo una regularidad muy buena en este final de temporada y tengo la ilusión puesta en estas cuatro o cinco ferias importantes que quedan. Quiero terminar lo mejor que pueda para poner un broche a una temporada muy importante para mí.