Sus arrestos y valentía en la Plaza de Madrid ganaron la batalla a una afilada cornada que le había seccionado la safena y la femoral en un despiadado intento de arrebatarle una de sus piernas. Momentos antes, Salvador Fuentes ya había demostrado su coraje permaneciendo en el ruedo venteño después de recibir una primera cornada en el gemelo. Con las heridas aún frescas pero con una inyección de moral más efectiva que nunca, el sevillano habla de las sensaciones vividas y de su esperanzadora temporada mientras se recupera en una habitación de La Fraternidad.
"Desde un principio fui consciente de que llevaba una cornada muy gorda"
"Cuando vuelva a Madrid, tiene que volver el que fue el domingo"
FOTOS: VERÓNICA DOMÍNGUEZ / JUAN PELEGRÍN