EL PANA, ante su gran día: 'Lo que me depare el futuro será un regalo de Dios' (Entrevista)
Los sueños llega un día en
que se cumplen. Vaya que sí. Qué se lo pregunten a este Rodolfo Rodríguez ‘El
Pana’ que ha pasado de la miseria del alcohol a la grandeza de la esperanza. Su
vida, su leyenda, su arrebatadora personalidad y sus reflexiones antes de su
gran día en Vistalegre, representan por si solas, una cátedra social. Un
ejemplo. Por encima del lenguaje, esta el fondo. Por encima del torero, esta el
hombre.
Textos: Íñigo Crespo. Fotos:
José Ramón
Lozano
Distinto,
intuitivo, listo, inteligente, bohemio. Pura personalidad. Con una sabiduría
natural propia de quien ha sufrido en primera persona la crudeza del fango.
Sincero, con una educación curtida por la vida, sin recovecos hipócritas.
Desnudo de estereotipos, porque él ya es un estereotipo. Una mirada distinta del
toreo y de la vida. Así es este Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’. "Hay que saber
esperar y apostar a tu carta. Si tienes fe y esperanza al final esa carta sale.
Mi carta salió aquel 7 de enero de 2007 en forma de un toro de Garfias"
asegura el mexicano según llega a las puertas del parque del Retiro de Madrid,
cita de esta entrevista.
"A los guachupines os
ha invadido la modernidad, él último romántico que queda es El Pana, por eso a
la gente le gusta, porque la gente quiere soñar. A los muchachos que empiezan
siempre les doy un consejo. ‘qué sean buenos, que sean malos, pero que sean
ellos’, que no traten de imitar a nadie en este mundo de imitamonos en el que
nos ha tocado vivir" subraya.
¡POBRE DEL QUE NO SUEÑE!
La mañana es espléndida en el
corazón de la gran urbe. Con pausa y un profundo acento azteca, este Pana se
lanza a la reflexión sin necesidad de preguntar.
"Ahora los hombres se copian unos a otros, las
personas son seres de plástico. A mi me ven como un bicho raro cuando en
realidad soy un fuera de serie, un ser autentico y original. Me gusta ser torero
las 24 horas del día, cuando como, cuando sueño, cuanto canto; En mi otra vida
dentro de mí debió haber existido un torero muy grande porque cuando hablo de
toros se me enchina el cuero. Los empresarios en México han tratado de
aburrir a los toreros románticos pero con El Pana no lo consiguieron; El Pana no
ha vuelto porque siempre estaba preparado para torear el toro de la vida"
Mientras habla, observa.
Piensa. Su mirada se pierde en el lago del parque y en el jugar alegre de los
chiquillos que revolotean. Reconoce que esta viviendo un sueño. "¡Pobre de
aquel hombre que no tenga sueños e ilusiones, que no sea capaz de escuchar el
trinar de los pájaros ni de sacar a ese niño que todos llevamos dentro!. Lo que
me ha pasado de un año a otro no lo podía imaginar jamás. Aquella tarde me
anuncié en la plaza México con la intención de irme a la chingada, pero
el destino jugó sus cartas y me tenía guardada esta misión. En un año me ha dado
la vida mas que en 28 años de torero".
Tarde pero ha llegado el día y
la hora. Atrás han quedado los sinsabores de una vida oscura marcada por la
cárcel, el alcohol y los pechos de las rameras. Una vida que parece la de un
crápula sin futuro. Sin luz del sol. "En mi vida ya no hay tiempo para la
soberbia, ni para el orgullo. Lo que me depare el destino será un regalo de
Dios. Los alcohólicos vivimos del pasado, pero ese ya no vuelve. Tampoco se
puede pensar en el futuro porque es posible que no llegue. A si que lo mejor es
vivir el presente porque no se es feliz con lo que se desea, sino con lo que se
tiene. Si vienen las cosas bien lo mejor es darle gracias a Dios y sino también.
Las personas que hemos tocado fondo por el túnel oscuro del alcohol sólo con ver
amanecer ya somos felices. El alcohol es una enfermedad perversa del alma de la
que pocos nos hemos podido levantar".
UNA VIDA INVERTEBRADA
Noches
de bohemia y de ilusión, meretrices convertidas en reinas, alcohol para ahogar
tantos anhelos perdidos, tantos sueños rotos. Una vida invertebrada. El Pana no
se oculta y habla sin tapujos de lo que otros callarían. "Las personas
sensibles que vivimos mucho el momento cuando las cosas no van bien nos
refugiamos en los pechos de las rameras y en el hombro de un cantinero; Las
rameras van muy unidas a la carrera de un torero y el que diga lo contrario es
un chufla, un mentiroso y un hipócrita. Cuando triunfas te tienes que encerrar
en tu habitación para que no te asalten y cuando fracasas vas a buscarlas"
admite.
Hablar del triunfo y del
fracaso es fácil. El problema es cruzar ese línea. "Las dos cosas son
subjetivas –subraya El Pana- porque ni por un triunfo puedes vivir ni por
un fracaso estancarte. El triunfo es bonito, huele a reconocimiento de tus
semejantes. El fracaso lo vives en silencio, es duro".
"SOY UN CREADOR DE SUERTES"
Cuando mira atrás, se
ensimisma. Su viaje a España representa para él la consecución de un objetivo
"vine a España a buscar un apoderado porque los empresarios mejicanos con los
españoles son humildes y sumisos y con los mejicanos déspotas y prepotentes, por
eso quiero triunfar en Vistalegre para que Pepe Ibáñez saque el máximo partido
de El Pana. Y a los empresarios españoles, un consejo: ‘No desaprovechen a El
Pana como en México lo han desaprovechado durante un cuarto de siglo"
explica El Pana antes de asegurar "el viernes voy a triunfar porque llevas la
mentalidad del triunfo al final las cosas salen. Lo peor de la corrida del
viernes sería la decepción. A Dios únicamente le pido que le embista un toro a
Morante y otro a mí, con eso es suficiente. Los artistas no somos obreros a
destajo, nos vale con cuatro chispazos para que la gente salga satisfecha".
El paseo trascurre sereno.
Aunque no lo aparenta la cita de Vistalegre le ronda en la cabeza. Su gesto al
hablar del viernes es fiel reflejo. ¿Cómo es El Pana visto por Rodolfo
Rodríguez?. "Cuando me vista de torero el viernes, aparecerá El Pana y nadie
sabe lo que puede pasar. Ni yo mismo. El Pana es sugestión, fantasía, magia e
imaginación. Es un ente espiritual que aparece cuando Rodolfo Rodríguez se viste
de torero. Es impredecible y la mejor publicidad de El Pana es el boca a boca,
nadie lo puede clasificar, hay que ir a verle".
Durante la conversación varios
turistas mejicanos le han parado. Una foto, un autógrafo. Para todos hay una
respuesta y una sonrisa. El torero no oculta que "Mi menda es el
primer sorprendido por la expectación que he levantado, nunca pensé que a mi
edad la vida me diera una segunda oportunidad para venir a España a conquistar a
los guachapines. El Pana es un creador de suertes que tiene su verdad.
Todo lo que dice El Pana fuera del ruedo lo sostiene delante del toro, eso es
una garantía".
Y como conclusión, una
curiosidad personal. Las cosas pueden salir bien o mal. Las apuestan se ganan y
se pierden. Si no rodasen las cosas en Vistalegre ¿Se quedará El Pana en España?
"Definitivamente sí –asegura- porque he venido a rematar cosas que
dejé pendientes en su momento. Por ejemplo, aprender a tocar la guitarra
flamenca porque me encanta el flamenco, lo llevo en la sangre. Quiero
perfeccionar también el francés porque lo dejé a medio estudiar. Los idiomas me
gustan mucho; Hablo inglés, portugués y por supuesto castellano. Quien conoce un
idioma conoce otro mundo". Toros y flamenco.
"En el toreo admiro a El Pana y en cante a Manolo
Caracol"