Ana Julia Quezada I CUATRO.COMlinea-punteada-firma1

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Si un aficionado atraca un banco, aparte de poder lograr cierta simpatía por antipatía a los bancos, no hace ladrones a todo el sector de aficionados a los toros. Si una mujer bienestarista respecto de los animales (Ana Julia Quezada), supuestamente comete el crimen de asesinar a una criatura (Gabriel), aparte de lograr la repudia absoluta de cualquier ser humano, no hace que el colectivo animalista/mascotista sean asesinos aberrantes. Deducir que si un abonado de una plaza roba, todos los aficionados roban, es una mentira, y todo discurso que sale de la mentira es demagogia. Concluir que si esta tal Ana Julia, presunta asesina de un infante, por ser animalista, hace a todos los animalistas asesinos de niños, es mentira y su discurso, demagógico.

Dicho esto, alejados de la demagogia, vamos al meollo de la cuestión, que deja aún más en vergüenza, en mentira y en demagogia, a la industria ideológica del animalismo/mascotismo. Pero sin necesidad de usar la barbarie de una inhumana. Todos los postulados ideológicos de bienestarismo animal, basan sus peticiones sobre los derechos de los animales en una conclusión que se ha hecho ley: una sociedad que concede derechos y bienestar a los animales, es una sociedad más justa, más avanzada, más humana. Esta posverdad, es decir, esta mentira emotiva que ha calado en la sociedad como algo cierto, es la Gran Mentira que niega la Historia, todo con mayúsculas, es la que hemos de combatir con argumentos para dar la vuelta a la tortilla.

Partimos del tiempo más reciente. Hay 8 millones de españoles pobres o en situación límite de pobreza y más de 6 en riesgo de exclusión social según encuestas del propio Gobierno y de instituciones como Cáritas y Cruz Roja. Esto supone un incremento de la precariedad humana en España de un 70% respecto a hace diez años. Y en estos diez años, los recortes en sanidad, en prestación de justicia, embargos, acceso a las escuelas, prestaciones sociales, consumo del banco de las pensiones de los españoles, han caído hasta limites insospechados, mientras el bienestarismo animal lograba que el español pasara de gastar 500 euros en su mascota, hasta una horquilla media de entre 800 y 1.200 euros. Y, en este mismo tiempo social, el indice de natalidad española pasa ser negativo, mientras aumentaba el numero de mascotas en un 120%.

Preguntamos: ¿Ha hecho el bienestarismo animal del que forma parte Ana Julia, una sociedad más justa, más humana y mas solidaria?

Vayamos hacia atrás. Nadie en la Historia puede negar que el Tercer Reich de Adolf Hitler, ha sido el régimen político y al gobierno que más y mejor legisló a favor del bienestar animal. De tal forma, que los sociólogos y politólogos, no pueden justificar o argumentar de forma coherente, ni siquiera apoyándose en el ideal pangermánico o wagneriano, ni siquiera desde una malformación del super hombre de Nietzsche, ni desde la idea de de naturaleza y animalismo superior de la ‘raza aria’, que un monstruo que provocó el mayor daño de la Historia a la humanidad, tomara partido sensiblero hacia un ser vivo, masacrando a millones de humanos.

Pero ahí están, les guste no a a los animalistas. Tres leyes proteccionistas: la ley de protección de los animales (la Reichs-Tierschutzgesetz de 1933), la ley de caza (Reichs-Jagdgesetzde 1934) y la ley de protección de la naturaleza (Reichs-Naturschutzgesetz de 1935). Hitler. Tercer Reich. Los altos mandos del partido nacionalsocialista (nazi) alemán eran ambientalistas y protectores de la naturaleza. Hitler amaba a su perra Blondi (regalo de un santurrón como Goering) Además -según sus biógrafos- no admitía que se fumara en su presencia, y cuando compartía la mesa con personas que comían carne, les describía con lujo de detalle los horrores del matadero. De hecho, él mismo declaró que ‘en el nuevo Reich no debe haber cabida para la crueldad con los animales. Por su parte, el respeto a los animales está dado no por su visión utilitarista desde el ser humano, sino por su valor intrínseco’.

Preguntamos a todos los partidos, movimientos, ideologías, gobiernos y personas que, como la supuesta infanticida Ana Julia, son activos militantes de bienestarismo animal: ¿siendo perfecta para el animal la era del nazismo, fue esa misma época un paradigma de la perfección de la justicia, la tolerancia, de los derechos de los seres humanos?

El marxismo, proyectado por Joseph Stalin, abrazó los postulados del bienestar animal desde un punto de vista ‘anticapitalista’: que es un ente de crueldad y maltrato animal que radica explotación asociada a la cadena productiva, que impone paupérrimas condiciones de vida a los animales (confinamiento en espacios reducidos e insalubres, diversos estreses para aumentar la producción, una alimentación y eutanasia limitadas a los costos mínimos…) para reducir los costos de producción, y así aumentar el margen de ganancias para los empresarios. Literal. En la época de Stalin la URSS fue el sistema que más seres humanos ha asesinado sin capacidad de ser contados.

Preguntamos a las mismos que interrogamos antes, que incluye a la supuesta asesina del niño Gabriel: ¿siendo el marxismo de Stalin tan bueno con los animales, la sociedad humana en la que se desarrolló hubo de ser, según el postulado de su posverdad, una sociedad humana perfecta?

Vayamos con el que se considera el primer legislador de la primera Ley de Defensa de los animales, un tal Jacques Philippe Delmas de Grammont, que, en París, redactó una ley de contra el maltrato de animales domésticos, año 1850. Esta Ley a la que recurren los animales, redactada en 1850, castiga con multa (5 a 15 francos) y encarcelamiento (1 a 5 días) que den ‘pública y abusivamente maltrato a animales domésticos’. Esta ley está en boca de los cultos animalistas. Pero ¿Saben quien era el legislador? Un militar, general del ejercito de Napoleon III, primero Presidente de la República, hasta dar un Golpe de Estado con monsieur Grammont, declararse Emperador, entrar en masacres como la Guerra de Crimea, colonizar Vietnam, Mandar a Maximiliano a organizar el régimen más criminal que haya tenido México…

Preguntamos a todos los que comparten la máxima animalista/mascotista de la presunta aberrante asesina Ana Julia. ¿De verdad que Grammont es un referente de una sociedad justa, humana, de derechos?

Concluimos que la posverdad ideológica, es decir, la mentira emotiva que ha calado en una sociedad sin referencias culturales y desconocimiento históricos a través del populismo animalista, según la cual una sociedad que avanza en los derechos de los animales, es una sociedad más justa para el ser humano, es, con la Historia en la mano y sin ningún mensaje de demagogia, una mentira aberrante. Porque es justo al revés. Y este es el argumento que los taurófilos, los ruralistas, los cazadores, pescadores, los pequeños propietarios de explotaciones ganaderas, han de tener presente cada día que haya un enfrentamiento argumental con los bientestaristas y animalistas como Ana Julia.

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