El Rey en la barrera del tendido 9 de Las Ventas I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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Por qué en este país de ‘españoles y españolas, cuando avanzamos en la igualdad de genero, ‘Ellos’ no entran. Por qué nadie se atreve a decir algo claro y cierto e innegable , que solo por el machismo rancio de una laxa interpretación de la vieja y machista Ley Sálica , hoy nos reina un Rey y no una Reina. España, junto a las dos grandes potencias mundiales Mónaco y Liechtenstein y a diferencia de países anécdota como Suecia, Bélgica, Holanda y Reino Unido, son las únicas monarquías constitucionales cuya Carta Magna hace gala de machismo en su artículo 57.1 dando prioridad en la línea sucesoria ‘al varón frente a la mujer’. Dos veces pidieron los otrora príncipes (hoy Reyes) reformar la Constitución y dos veces quedó negado en gobierno de Zapatero. Como ya no habrá mas hijos y no hay riesgo de que varón quite a hembra, la infanta Leonor será Reina. Pero quede claro que lo será porque no hay masculino en la familia real. Y quede claro que nuestro Rey Felipe lo es por una norma constitucional machista y sexista que prefiere al varón frente a la mujer.

Los reyes no se votan, porque si se votaran no serían Monarcas sensu estricto sino ‘reyes electos’, una paranoia. Tampoco se elige democráticamente a un dictador ni un Monarca preside una República. Pero reto a quien sea a poner en duda que la Infanta Doña Helena no es reina de los españoles a causa de una norma machista con genética medieval. La primera reivindicación del feminismo y la no discriminación por razón de género, ha de ser que una mujer pueda ser Reina en el Reino de España sin él requisito de si no hay varón por medio. No digo esto por decir esto, sino porque este país llamado España anda enredado en estupendismos femeninos que me creeré femeninos ciertos, cuando a quien competa tenga lo que hay que tener para decir que un eco medieval machista está en nuestra Constitución y atenta a igualdad en la primera y más histórica institución del país: La Corona.

El día que sociedad, políticos y prensa alce la voz sobre este Magno Machismo, me creeré de verdad que este país se ha tomado en serio el lealfeminismo y no estamos ante un feminismo de usufructo político. Un día escribí que mi Reina es la Doña Helena. Lo es. Lo será. Con esta afirmación o afirmaciones ni hago llamado a un guerracivilismo de sucesión ni me declaro no monárquico. Soy leal súbdito de esta Corona y ciudadano libre del Estado Español. Por leal súbdito acepto al Rey Don Felipe VI, por ciudadano de un país de libertades y acérrimo partidario de una igualdad entre iguales, dentro de mi no cabe otra Reina que Doña Helena, que no es Reina por machismo puro y duro. Esto no es opinable, sino una realidad irrefutable. Y siendo así el asunto de cristalino, diré que mi Rey por acatación leal apenas va a los toros. Y mi Reina por derecho natural va tanto que decir que va ya no es noticia. Verla en los toros es lo natural. Ver al Rey en los toros es noticia. En los toros no necesitamos noticias, necesitamos naturalidad. El Rey lo es por serlo natural, no por ser noticia.

Ahora opino. Desde el lado más humano, el más leal, el más de proximidad, el más de español, el lado más de padre, el lado más de familia, el lado del mejor apego y afecto, desde el lado menos cool y más de piel, Helena es mi Reina. Ella es mi reina. Ella es madre sola, madre valiente, madre/madre y remadre de dos hijos nada cool, sino apegados al pueblo y a la tierra y que salen y entran a destajo de esta España que acepta, en mi opinión, una realeza en lirismo de lo rubio y pálido regio con un halo distanciador del pueblo, ver pero no tocar, camino de ser reyes para ser monarcas y no reyes para reinar en los corazones del día a día. Es como un cambio de imagen de lo anterior. Reinar no es estar al lado del Pueblo sino entre el Pueblo. Pareciera que Don Juan Carlos fue Rey tan reinando entre el Pueblo que nos habríamos avergonzado y necesitáramos un Rey para los tiempos estupendos y progres y paritarios de ‘españoles’ y ‘españolas’. Yo quiero un Rey que ría a carcajada. Como mi Reina. Que no anda allá en el botox de lo hierático para una postal. Quiero un Rey con mapa de vida en los ojos y en el rostro. Y por supuesto. Que vaya a los toros.

Mi Rey, Helena, va los toros, no por ser Reina. Va porque ama lo que yo amo y millones amamos. No es una obligación regia amar a lo que uno ama. Pero si lo es amar a su Pueblo. Lo de Doña Helena es una maravillosa coincidencia. Pero estoy convencido de que, Ella, con la corona en la cabeza, iría con la misma risa y afecto a un partido de tiro con precisión al tomate o un cónclave de criadores de cangrejos si estos fueran un espectáculo nacional público que, en un mes, reúne a unas 800.000 almas españolas para participar de un Patrimonio Cultural nacional. Felipe VI, mi Rey por lealtad, ha ido tres veces en su reinado. No se le ve muy feliz. Y, en esta ocasión a su vera no hubo un torero sino algo más allá. Normalmente El Rey se pone en el centro y el Presidente/a de la Asociación de la Prensa a un lado y un maestro torero, en el otro flanco. Esta vez no hay foto alguna de una risa, un contacto, un diálogo, un roce, un gesto de naturalidad entre el maestro Roberto Domínguez y su/nuestro Rey. Sin duda, una coincidencia.

No se trata de hilar fino ni de ser valiente en el tercer pitón, que no existe. Se trata de hablar claro en un país que dice hablar claro. Nuestro Rey está obligado a estar donde está el pueblo. Por eso me encantó el brindis de Ureña al público y a Él. A España. Venga donde está su Pueblo. ¿Fue descortés? No. Fue hombre, español y torero. ¿Nos honra con su presencia? Por supuesto. Somos leales a la Corona y a la Constitución y por eso nos sentimos honrados con su presencia. No podemos obligarle a venir ni a no venir y sin poder este poder, somos leales. Seamos leales pero no adoptemos la figura de perro hambriento, piel y huesos, moscas alrededor, cuyo otrora collar lustroso es ahora feo cencerro y con la piel canela gastada convertida en criadero de pulgas. A ese can le basta con que no le den patada acostumbrada. Entre la normalidad del Rey y la noticia de que ¡Oh, vino El Rey!, yo me quedo con mi Reina Helena. Tierra de mi tierra.

PD. Para el señor Presidente y nuevos políticos que andan rizando el rizo usando el ‘españoles y españolas’, ‘ciudadanos y ciudadanas’, ‘aficionados y aficionadas’. La Real Academia de la Lengua, insiste en que ‘este tipo de desdoblamientos es artificioso e innecesario.’ Al contrario, es un machismo por dos caminos.

Uno, porque el uso de masculino en lo genérico se basa, justamente, en no hacer indicio de oposición entre lo masculino y lo femenino, sino igualarlo en género. Igualarlo en género. Desdoblarlo, panolis estupendistas, es machismo.

Dos: desdoblar ‘ciudadanos’ y ‘ciudadanas’ convierte el orden de la mención (masculino primero, femenino después) en factor discriminatorio y por tanto, en machismo. Lo de ‘ciudadanos y ciudadanas’ ya es de nota. Data de los discursos de los jacobitas y se popularizó en la Revolución Francesa. Para apearse del término “pueblo” frente al termino burgués de ciudad ‘burgo’. Haciendo clara discriminación y afrenta hacia la gente de ‘los pueblos’. Una cuestión nada semántica actualmente, ya que el ruralismo es reo de muerte. Pero esto ya es de nota y nosotros tenemos un cinco de andar por casa.