icono-sumario Dax: El Juli eligió a los líderes de la renovación del escalafón, López Simón y Roca Rey, para rivalizar y hacer valer su sitio de máxima figura

icono-sumario San Sebastián: Y otra vez, tal y como sucediese en los enfrentamientos pasados en Ávila y Badajoz, El Juli obligó a José Tomás a sacar su mejor versión.

Por la mañana, El Juli salió en hombros en Dax I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

MARCOS SANCHIDRIÁN > Madridlinea-pie-fotos-noticias

14 de agosto 2016. 12.00 horas. Dax. El calor del mediodía apenas a una hora de la frontera de Irún derretía las velas. Por suerte no hacían falta. La luz del encalado Arènes de Dax resplandecía en contraste con el brillante albero. Aunque la noche guarde secretos, la mañana irradia un color especial.

Desde horas antes se había colgado el No hay billetes. En Dax acostumbran a ir de blanco, pañuelo rojo al cuello. El plano cenital, con la función comenzada, debía guardar una armonía propia del rito. Este escenario fue elegido por El Juli para rubricar lo que empezó en Albacete con la ‘Tarde de Copérnico’.

El Juli eligió a los líderes de la renovación del escalafón, López Simón y Roca Rey, para rivalizar y hacer valer su sitio de máxima figura. Y terminó igual que justo hace un año. La rivalidad, el triunfo. En definitiva, ilusión en el ruedo y en el tendido.

Apenas unas horas después, en San Sebastián I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

Mismo día. 18.00 horas. San Sebastián. Todo aquel 14 de agosto fue José Tomás y El Juli. El duelo había despertado un interés apenas recordado. La ciudad, la plaza y el toreo lo necesitaba. Lo que no sabían muchos es que El Juli se acababa de desenfundar el nazareno y oro apenas tres horas antes a más de 100 kilómetros de Donosti para meterse en un caldera y oro en una de las tardes más esperadas del año.

El calor seguía avivando el fuego de agosto. Ni la suavidad del clima oceánico hacía que bajase la temperatura que crece en el interior de Julián. Un genio que, precisamente por eso, tiene una ambición sin límites. Afortunadamente, Illumbe -el sueño de Manolo Chopera– cuenta con una comodidad y una cubierta, bendición para el público y, más aún, para los que se atildan el traje de luces.

Y otra vez, tal y como sucediese en los enfrentamientos pasados en Ávila y Badajoz, El Juli obligó a José Tomás a sacar su mejor versión. Se percibe la rivalidad aunque cada uno juegue su liga. Como si de un premio se tratase, El Juli salió por la Puerta Grande el día que todos fueron a ver a JT.

 

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