A la mexicana I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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Abandoné para siempre la idea de comprender la Revolución Mexicana. Que dicen que comenzó en el año 1910, un 20 de noviembre, el día después de Golpe de Estado gachupín de El Juli en la México, antes del DF, ahora de CDMX. Yo prefiero llamarla Revolución ‘a la Mexicana’. Esa imagen de los bigotudos con los sombreros y las vestimentas recias de charros a lo Ponciano Díaz (muchos charros dejaron ganado y campos para unirse a las batallas de Norte a Sur) tratando de darle piso a otro Diaz, el dictador Porfirio, se hace un galimatías de balas, caballos, vamos, gritos de esperanza, honestidad de mulas, talento de cobardes y una gran dosis de traiciones.

Porfirio era un dictador como mandan los cánones. Madero fue apóstol, pero ahí mero surgieron, del Norte, el centauro Pancho Villa. Del Sur, un campesino descalzo llamado Emiliano Zapata. El general Alvaro Obregón de Sonora, y el legislador y constitucionalista Carranza, de Coahuila. Primero, todos contra Porfirio, luego todos contra el pérfido Huerta, que se chingó vilmente a Madero. Hasta ahí no mas una buenos y malos, pero luego Obregón y Carranza pelearon contra Villa, Carranza contra Zapata, Obregón contra Carranza.

Creo que hubo mucho de testosterona, un exceso de honradez, la tozudez de ideas encima de las balas y un caos romántico y cruel mientras Gaona toreaba en la capita, Ponciano arrebataba de cascos los caminos y el país se balanceaba en busca de una Constitución, libertad, igualdad y ley para todos. Y de casi todos ellos, los héroes románticos, están las fotos de sus cuerpos balanceados por traición: Villa, Zapata, Madero… Yo creo que México tiene fecha de inicio de su Revolución, pero que aún no la ha terminado. Ahí anda. Tratando de que exista derecho real a la educación, base de todas las libertades y enemigo de toda violencia.

Enrique Peña Nieto, actual presidente (PRI) y hombre que no pasará a la historia precisamente por la exhibición de talento, se ha dirigido hoy al pueblo. No ha hablado que en la víspera un gachupín declaró ya la Revolución mágica con una faena inolvidable e iconoclasta a un toro de Téofilo, ganadería que todos quieren y que todos odian (clase y falta de raza, prolongación y babosería). Faena realizada ente los ojos de Adame, el de la tierra al que el pueblo le volvió la espada . Son esas contradicciones de México máximo, con falsos denominadores comunes. País y toreo sobre el que las predicciones alcanzan el riesgo de la estupidez.