icono-sumario Hasta cuándo. Hasta dónde puede llegar nuestra inoperancia, nuestra forma pusilánime de afrontar una escalada de violencia, de ataques…

icono-sumario Ir a un callejón a golpear a un torero es gratis, ir a insultar a la gente es gratis. Hemos permitido que sea gratis y que nos roben nuestros legítimos derechos legales. ¿Hasta cuándo, señores del toreo?

icono-sumario  Urge una estrategia jurídica, acción firme en los juzgados. Ya. Porque cuando esta violencia no les salga gratis, ya veremos si atacan tan alegremente.

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Hasta cuándo. Hasta dónde puede llegar nuestra inoperancia, nuestra forma pusilánime de afrontar una escalada de violencia, de ataques, de persecuciones. Día a día, administraciones locales usan su potestad de gestión para impedir la celebración de una actividad legal que emana de la declaración de Patrimonio Cultural. Esta ley y su amparo constitucional se nos hace inservible porque las estratagemas administrativas de alcaldes se la saltan a la torera. Y no hay querella o demanda alguna. ¿Para que queremos una ley y una Constitución que nos ofrece derechos y libertades si no somos capaces de defenderla ante los tribunales?

Día a día, corrida a corrida, vemos a mozos de espadas y banderilleros corriendo detrás de individuos a los que sale gratis violar la ley, interrumpir una actividad legal, delinquir en definitiva. Les sale gratis. Ir a un callejón a golpear a un torero es gratis, ir a insultar a la gente es gratis. Porque nosotros hemos permitido que sea gratis. Nosotros hemos dejado que nos falten el respeto y que nos roben nuestros legítimos derechos legales y constitucionales. ¿Hasta cuándo, señores del toreo? ¿Dónde está nuestra dignidad, nuestra grandeza, nuestra vergüenza?

No se ve un ataque violento contra Messi, ni a un utillero o a un futbolista corriendo detrás de un espontáneo en un estadio. El protocolo de la policía es moderno, preventivo, actual. El protocolo policial de las plazas es el mismo que hace cincuenta o sesenta años. Están para multar, para sancionar, para ‘vigilar’ al torero. Día a día se les cuelan violentos y delincuentes. Están sentados en un burladero mirando al ruedo. ¿Pero qué estupidez es ésta? ¿Qué día alguien del toreo va decirle a la Policía que su protocolo desprotege al espectáculo? Si dos o tres días seguidos se les cuela a la policía un espontáneo en un estadio. ¿Cuánto tardaría en pedirse la dimisión del Jefe de la Policía?

Nosotros seguimos con las ocurrencias de hace cinco o diez años, el toreo de salón al uso, que si pintura, que si los niños… Lo primero, lo esencial que hemos de enseñar a un niño es la defensa de sus derechos, la exigencia legal de sus derechos, la exigencia de sus libertades individuales, la dignidad y el respeto que nos merecemos y se merecen como individuos. Enseñarles que los mayores del toreo estamos luchando para ofrecerles una educación libre. Ya basta de la foto estéril de niños o ancianos. Urge una estrategia jurídica, una acción firme en los juzgados. Ya. Porque cuando toda esta violencia no les salga gratis, ya veremos si nos atacan tan alegremente.