Simón Casas se destaca en Valencia y parece que es difícil que le ganen en la llamada “puntuación objetiva”, es decir, con la fórmula matemática en mano. No se entiende que discriminen entre objetivo y subjetivo pues la subjetividad lo es todo desde el momento en que una administración decide poner unos u otros requisitos. Por ejemplo, en Valencia no podrían acudir los hermanos Lozano. Según quien redactó el pliego, no tienen los requisitos de experiencia. Ese vicio de meter la pata de los redactores de los pliegos es una enfermedad patológica de las administraciones. No hace más chico a quien gana, pero hace una preselección inútil que da la medida del conocimiento taurino de las propiedades públicas de los cosos. Por cierto que Boluda tiene un cabreo de proporciones gigantescas y ha recurrido su exención administrativa a los Tribunales de  Estrasburgo. Según ha podido saber este medio va a por todas. No será nada improbable que a la Diputación le pueda costar dinero en un futuro. Además también hemos sabido que el pliego tenía una oferta, sino derrochadora, señalando carteles con la repetición de las máximas figuras varias tardes, entre otras cosas.

En la SER conocimos la semana pasada la primera acción individual en un juzgado por un torero que es abogado contra Romero Leal. Se trata de Vicente Barrera, que va de la mano de hombre de la sociedad civil, Joaquín Moeckel. Parece lógica esta acción pues hasta el momento a Romero Lealle han llovido miles de tormentas, unas con razón y otras interesadas. Quizá a través de esta demanda se clarifiquen muchas cosas pues, sumando en base diez, las cuentas no salen. Hay débito, sin duda, y grande. Pero a veces se han sumado facturas que no corresponden al susodicho. Y, además, el manejo a través de ciertos colectivos contra los ayuntamientos no ha sido el más objetivo. La ley en España ampara a todos si todos juegan al mismo juego. El de la ley, precisamente.

A Romero Lealse le ha acusado por lo que ha hecho y, quizá, por lo que han hecho otros. Es reo de lo que es pero, de camino al patíbulo, se le han añadido asuntos que no son suyos. Tiempo al tiempo. Porque alguien en el toreo ha de haber que conociera la situación y que animara a seguir por interés propio a pesar de que la debacle se venía encima. En hablando de debacles, para prevenir la ausencia de gentes, José Tomásse ha gastado una buena pasta en promocionar su mano a mano de hoy en el DF. Una medida inteligente y necesaria. Responsable con su halo y nombre. Este torero sigue sin dar una sola puntada sin hilo. Por cierto, de su paso por Sevilla, nada nuevo, pero nada negativo. ¿Hay voluntad por las partes? Más que nunca. Pero no se han sentado a hablar del dinero.

Antonio Ferrera se va de Uranga y compañía, así que anda suelto y es una buena golosina, de tal forma que está recibiendo llamadas. Antes del final, la sorpresa de la semana vino de la mano de los apoderados de El Cid, que se hacen cargo de un casi desconocido, Miguel Angel Delgado. Tiene suerte el torero porque pocos profesionales bien situados apuestan por los desconocidos.