Por C.R.V.

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Las cifras de Madrid tienen el tamaño de un gigante. Casi 900.000 personas pasaron por Las Ventas y apenas se perdieron 40.000 asistentes respecto al año anterior. Estas cifras, por si solas, s on excelentes en dos direcciones: una, en la importancia del toreo (sólo el Bernabéu  y el Calderón pueden superarlas) y otra, en la ralentización de pérdida de públicos. Esta excelencia sería aún mejor si su tamaño fuera más racional y su contenido más coherente. Porque el tamaño, las 900.000 personas, se aglutinan casi en un 90% en las ferias o abonos, sobre todo en San Isidro, y porque la calidad del espectáculo no es el que se esperaba en lógica. Ni en corridas ni en novilladas.

Madrid es, hoy por hoy, una inerciaque se mueve por esa ley. Una bola gigante de una oferta gigante que rueda, mal o bien, erosionada más o menos, en el mercado, en el público y en el aficionado. Pero la inercia no tiene voluntad, ni análisis. Rueda sola. La inercia no tiene quien la dome, la domine, la moldee, la estructure, la haga coherente a los tiempos.La Comunidad de Madrid, como casi todas las propiedades de las plazas, mantiene un ideario sobre Las Ventas  que raya la esquizofrenia  y es, cuando menos, una contradicción que consiste en decir que Madrid es una cosa y hacer todo lo posible para que sea justo lo contrario. Estamos hablando de la apología del disparate.

Dando por sentado que ninguna administración propietaria de una plaza tiene ideología o análisis taurino coherente, vamos a admitir que la CAM tiene estos objetivos en la gestión de Las Ventas. Una, recaudar dinero, es decir, rentabilidad económica. Dos, rentabilidad política a través de la oferta de un espectáculo que agrade al ciudadano. Tres  (ésta tercera es una concesión harto generosa, pero es casi Navidad) beneficiar, ayudar, animar, promover el toreo en toros y en toreros.

Rentabilidad económica: ¿Cree la CAM que la gestión económica y el manejo de Las Ventas de los años 40 es lógica en la sociedad económica de 2013? ¿Cree que es posible una programación basada en plaza de temporada de aquellos años sirve y es coherente con la sociedad económica de 2013? ¿Cree que es lógico que el flujo de beneficio de San Isidro sea quien sopese los festejos sin público de la temporada? ¿Cree la CAM que los costes de apertura de plaza por festejo no son un lastre económico para Las Ventas y su economía?

¿Cree la CAM que los festejos con pérdidas y sin público generan ingresos a través de impuestos directos e indirectos? ¿Cree la Cam que el sistema de abonos, de igualdad de precios en festejo de todo tipo, la socialización de ofertas y demandas, la inflexibilidad de ofertas anima a una buena gestión empresarial y económica? ¿Cree la CAM que en Las Ventas se ejerce el lógico principio de oferta/producción/demanda?

La respuesta es no.

Rentabilidad política/social:Si una rentabilidad política en la sociedad va dirigida a beneficiar a la mayoría, ¿por qué la CAM se empeña en obligar a una gestión que hace que el dinero de la gran mayoría, los que van a San Isidro, subvencione a los festejos a los que acuden pocos ciudadanos?  ¿No se da cuenta que de esta forma obliga a hacer un abono ferial que no se basa en la calidad en beneficio de todos, sino mirando a que quede dinero para el resto del año? ¿No se da cuenta que esto obliga a hacer un San Isidro largo, de festejos  de bajo coste, para que salgan los números? ¿No se da cuenta la CAM  que está perjudicando y condicionado la oferta dirigida a la gran mayoría?

Promoción del toreo:La promoción del toreo pasa por lanzar nuevos toreros, rescatar a otros, servir para la estabilidad de los encastes como escaparate de todos y dar a la sociedad una buena y sana imagen de la fiesta. Encastes: está claro que la ocurrencia de los ya denominados ‘minoritarios’ anunciados, los ha hecho más minoritarios. Si los querían recuperar, los han hundido. Y de paso a los novilleros que las han lidiado. Respecto al novillo, los 500 kilos de promedio describen un toro razonable, que el que se está matando en las novilladas. Por novilleros casi sin oficio. No se lanzan novilleros, se despeñan.

La recuperación de toreros no se puede basar en la reiteración de nombres del  escalafón que ya se han hartado de pasar por Madrid, pero que se ponen porque son necesarios para cubrir los nombres de los 54 espadas que que hay  anunciar, la mayoría en San Isidro.

La reiteración de espectáculos sin éxito ganadero y/o artístico derivada de una oferta larga y de calidad entre interrogantes, lesiona gravemente la imagen de una fiesta en una sociedad ávida de noticias de éxitos, no de fracasos. La reiteración de imágenes dominicales con escaso público anima a afirmar que esta fiesta no tiene interés. Además de ser una rémora económica para Las Ventas.

Con este análisis de escasa apelación, queda demostrado que la CAM, incluso teniendo los tres objetivos que dice tener para el toreo y la fiesta, hace justo lo contrario de lo que dice. No existe paragón alguno o situaciones similares en otros sectores, sólo en el toreo. Tome nota el paladín de lo liberal en lo económico, en lo social, en lo político, Ignacio González. Reflexionen, que nos viene un Plan Nacional desde Cultura, que no servirá de nada, si las grandes plazas no cambian su rumbo de esquizofrenia contradictoria.

Señor González. No somos lo que decimos. Somos lo hacemos.

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