icono-sumario ‘Saber que la empresa quiere que vuelva, alivia mi impotencia por no haber podido completar la tarde’

icono-sumario ‘Tengo unos dolores desgarradores en el abdomen, me duele más que la herida de la cornada’, comenta el mexicano, que hoy espera recibir el alta

icono-sumario ‘Claro que sabía que mi vida estaba en juego, pero esta cornada alimenta mi ilusión de perseguir mi sueño’

Antonio Romero, durante su actuación del domingo en La México I NTR TOROSlinea-punteada-firma1

ISMAEL DEL PRADO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

El pasado domingo nos estremecía en La México. Fue un derrote seco, certero, infalible. Segundos interminables que pasan más despacio que las horas. Desmadejado su cuerpo sobre la arena, otros cuantos se acercan con presteza. Un reguero de sangre y vida que se escapaba camino de la enfermería. El mexicano Antonio Romero, que había dejado un grato sabor de boca, sufría una gravísima cornada en la zona ano rectal, con desgarro del esfínter anal.

‘Fui muy consciente de todo, desde que me volteó hasta que me sedaron en el quirófano, tanto que al principio pensaba que no llevaba cornada, ni yo ni los médicos, creíamos que era un golpe muy fuerte en la espalda, por eso quería salir a matar el toro que me había ganado’, relata el torero con una serenidad apabullante.

‘Al pegar el natural, me cambié la muleta de mano y con el vendaval que hacía, me quedé al descubierto, me rebañó con la pala del pitón y me tiró al suelo, allí es cuando el pitón entró muy profundo, no sentía nada en la pierna derecha, pero pensaba que no había cornada, sólo el golpe tremendo en la espalda’, rememora desde la habitación de un hospital que esta misma tarde abandonará con total seguridad. Sin embargo, la realidad era otra. ‘Cuando el doctor logró que moviera las piernas, me di cuenta de la gravedad de todo, tenía un dolor brutal que me subía hasta por encima de la cadera’, prosigue con un relato que deja sin aliento.

‘ANTES DE EMPEZAR A OPERAR, PUSE MI VIDA EN MANOS DEL DOCTOR VÁZQUEZ BAYOD’

Ya una semana desde entonces. Y el dolor no ha remitido. ‘He mejorado muchísimo en una semana, pero la realidad es que tengo unos pinchazos desgarradores en el abdomen, más arriba de la propia cornada, anoche también eran intensos en la herida, me están empezando a bajar la medicación y estoy notando como sube el dolor’, admite.

De hecho, Antonio Romero acaba de recibir la visita de los médicos minutos antes de atender a Mundotoro al otro lado del hilo telefónico. De otro filamento, mucho más delgado, pendió su vida. ‘Claro que lo piensas, recalco que me enteré de todo tanto del dolor como del nerviosismo y la preocupación que sentía a mi alrededor al ver lo que tenía, pero yo estaba sosegado, le dijé al cirujano Rafael Vázquez Bayod antes de empezar la intervención que me ponía en sus manos y me ha salvado la vida, pero es que, cuando me pongo el traje de luces, ya asumo las consecuencias’, insiste.

Antonio Romero lancea a la verónica a su toro de Piedras Negras | NTR Toros

No en vano, estos percances, el más grave de todo lo que va de temporada americana, lejos de menguar el ánimo de un torero, ‘alimentan’ su ilusión ‘de volver cuanto antes y perseguir este sueño’. Para ello, Antonio Romero, que todavía deberá continuar con la colostomía -derivación externa del colon-, durante ‘al menos mes y medio más o dos meses’. ‘Para volver a torear, necesitaré seguramente otro mes más’, planifica.

En este sentido, Romero suspira aliviado. Parece que va a librarse ‘de una tercera operación’. ‘Todo sigue su curso normal, sin contratiempos, los médicos se sorprenden de la evolución que está teniendo mi cuerpo, la buena cicatrización y de cómo estoy regerando tejidos, cuando me operaron por segunda vez, comprobaron que no tenían que reconstruir ni retirar tantos tejidos como pensaban’, explica.

‘LA EMPRESA QUIERE QUE REGRESE A LA MÉXICO CUANDO ESTÉ RECUPERADO’

‘Cuando salí de la primera operación, al ver las caras de preocupación de mi madre, mi novia y mis hermanos, me asusté mucho, tuve una charla seria con los doctores y me tranquilizaron, pero lo que más me alivió fue ver, de nuevo, su cara después de pasar por segunda vez por el quirófano, su rostro tenía otra expresión mucho más relajada’, recuerda.

Lo realmente importante, más allá de la gravísima cornada, es que Antonio Romero ‘dejé un gran ambiente’. ‘Los empresarios se han interesado varias veces por mí y me han mostrado su interés en que regrese a La México cuando esté recuperado, seguramente ya el año próximo’, se repite, como motivación, en voz alta para mitigar ‘la impotencia’ que sintió ‘al no poder completar la tarde después de tanta preparación y tanta lucha’.

‘Era un paseíllo muy importante para mí, había expectación por el regreso de Piedras Negras tantos años después, el gran reclamo, y pienso que la gente pudo ver mis ganas y mi toreo, que tengo buen concepto, hubo cuatro o cinco tandas en las que pude expresarme y eso ha despertado el interés de los taurinos, por encima de la cornada, de volver a verme’, concluye el joven torero azteca. Esa es la mejor noticia. Su regreso a Insurgentes ya descuenta días.