Pocas veces una tarde de toros merece el calificativo de histórica. La de hoy en Murcia lo ha sido. El motivo principal es que después de al menos treinta años se ha vuelto a colocar el cartel de ‘No Hay Billetes’. Lo cierto -confieso que se lo he preguntado a más de diez personas muy relacionadas con La Condomina– es que nadie sabe si ese ansiado cartel se ha colgado alguna vez, y cuanto tiempo ha transcurrido desde entonces. Unos dicen que a principios de los sesenta lo colgó El Cordobés; otros, que fue Manolo Cascales a finales de los cincuenta; otros, la mayoría, no tenían ni idea.

Con los tendidos abarrotados hicieron el paseíllo Pepín Liria y El Juli. El ambiente, desde el primer minuto del festejo era de gran acontecimiento, y así se ha mantenido hasta que dos horas y media después ambos toreros se fueron en hombros.

Lo de hoy en Murcia ha sido pasión, diversión, rivalidad, alegría, valor, toreo… en definitiva, La Fiesta. Fiesta es lo que han dado a la corrida de Núñez del Cuvillo Pepín Liria y El Juli, y por momentos han vuelto del revés La Condomina.
Por encima del análisis técnico de cada una de las faenas, decir que El Juli ha sido un torero espectacular, sin fisuras, aprovechando cada una de las virtudes de sus toros para componer tres faenas reunidas, ligadas, muy variadas y con pasajes de buen toreo.
Liria se fue dos veces a porta gayola. Con sus dos primeros toros, muy deslucidos, Liria no acabó de estar centrado, pero al quinto le hizo una faena de rabo. Ese toro fue muy bravo, siempre fue a más y embistió siempre por abajo. Liria, que había puesto banderillas en un vibrante tercio que compartió con El Juli, le hizo una faena emocionante, con dos series de naturales espléndidas en medio de otra mirando al tendido, otras de rodillas, unas más templadas y otras menos. Fueran como fuesen, al finalizar cada una de ellas, el público se levantaba de sus asientos con los brazos en alto gritando ‘ Pepín, Pepín, Pepín… Era el delirio. Tanto clamor desembocó en la mayoritaria petición de indulto, que el presidente con buen criterio no concedió. El suceso provocó que Liria se pasara de faena y fallara con la espada, aún así le concedieron las dos orejas y acompañó a El Juli en su salida a hombros. El más veterano con tres orejas y
El Juli con cuatro. Fue el balance de una gran tarde de toros. Una tarde que fue La Fiesta.