Había una extraordinaria expectación antes de esta última corrida de la temporada en Dax, que se presentaba como un duelo en la cumbre. Se notaba la presencia de aficionados venidos de distintos lugares del planeta taurino. Fue una tarde de toreros.
¡ Y qué toreros !
Enrique Ponce recibió al primero con soberbios lances hacía el centro. Ya empezó la faena relajado y derecho, conduciendo impecablemente la noble embestida del animal por tandas por dentro y pases de pecho larguísimos. Alcanzó la cumbre al torear por naturales
y al rematar de un abanico resuelto en pecho. Una estocada baja no le privó de la segunda oreja.
El tercero tuvó mucha clase pero le sobraron kilos y llegó parado al último tercio. Todo el mérito del torero fue que durara el toro, llegando a ligar en un palmo de terreno una tanda por naturales tras un largo esfuerzo. Una estocada corta le valió otra oreja.
El quinto, de hechuras mas feas, cortó el terreno a los banderilleros, llegando a poner el pitón en la cara de José María Tejero. Fue el toro más molesto de la corrida y Ponce
anduvó muy técnico y seguro con él, consiguiendo poco a poco alargar su embestida. Pero el trasteo no tuvó mayor brillo y acabó con una estocada desprendida.

José Tomás salió muy decidido con el capote frente al segundo, chico, flojo pero muy noble. La faena fue una joya: planteada en el centro del anillo, fue una sinfonía por naturales, con dulzura, suavidad y ligazón. Después de una tercera tanda extraordinaria, el torero de Galapagar consiguió ligar tres circulares invertidos… a pies juntos y sin enmendarse : un prodigio. Mató de una estocada trasera y un descabello.
El cuarto se quedó corto en el capote y tuvó embestidas irregulares. José Tomás, tras un soberbio quite por gaoneras rematado con una larga cordobesa, no se acopló por el lado izquierdo pero consiguió finalizar con una impresionante tanda de manoletinas
citadas a la larga distancia. Una estocada defectuosa al segundo intento acabó con el astado.
El sexto fue el toro más bravo y más encastado de la corrida, aunque quedó algo violento en el último tercio: José Tomás empezó estupendamente la faena ganando al centro por doblones rodilla en tierra, y luego no consiguió, en un primer tiempo, atemperar este picante, sufriendo varios enganchones al torear por naturales. Se
centró al torear por el pitón derecho en dos buenas tandas y finalizó con una buena serie de naturales. Pinchó dos veces y los dos toreros salieron a hombros.

Las cuadrillas rayaron a gran altura : se desmonterarón los banderilleros Gitanillo
Rubio
, en el tercero, Miguel Cubero, en el cuarto, y Emilio Fernández, en el sexto.
Tras la muerte del quinto, Enrique Ponce cortó la coleta al veterano banderillero Faustino BarragánGitanillo Rubio‘ que saludó en el centro del ruedo mientras que el
público le dedicaba la más sonora y emotiva emoción de la tarde.