Diario de CRV desde México I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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No hace tanto el norte estaba más abajo. Sí, Trump, Pato Donald pendejito, menso, julai, madrota. Estaba más arriba la frontera entre México y El Gringo. Más de la mitad del territorio nacional mexicano, Estados Unidos se lo ganó por las armas, lo robó pues, literalmente. Estados Unidos. Ah. ¿Que no lo sabían? Pues es historia tan reciente que aún se le sigue el rastro por el olor.

El ciento por ciento del territorio de los actuales estados de: California, Nevada, Utah, Nuevo México y Texas eran México país. Pero no solo esas tierras sino un tercio de lo que hoy son los estados de Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma. ¿Impresionante verdad? Sucedió México, empobrecido y en el caos tras la independencia, en dos años (ente 1846 y 1848) perdió una guerra en la que el ejército Gringo llego a tomar la capital actual, Ciudad de México. Una invasión fiel a la agresiva política expansionista de Estados Unidos que declaró independiente al estado de Texas (pertenecía al estado de Chihuahua) en una historia contada al revés con ese cuento chino de El Álamo y Daniel Boon. Los malos no eran los mexicanos. Era su tierra los invasores, ya entonces, eran los yankis.

Sucedió que México cedió tierras a colonos inmigrantes para poblar esos territorios y los espaldas mojadas de entonces, los norteamericanos, se valieron de estas propuestas para ‘invadir’ México hasta llegar a la proporción de 10 anglosajones por cada 1 mexicano. Y decidieron que esa era su guerra y su cultura. Estados Unidos ofreció primero un milllon de dólares y luego cinco por el territorio de Texas. Lo rechazó México. Y hubo la guerra. Y luego la invasión.

Una invasión. Eso es lo que fue. Una guerra ambiciosa muy criticada por humanistas de la talla de Lincoln, avergonzado por el terror expansionista de los suyos. Waldo Emerson, David Thoreau escribieron sobre ‘los medios indignos de la grandeza de su país’, los Estados Unidos. Más aún cuando Texas legalizó la esclavitud, sí Trump, cateto, paleto, aneuronal, la legalizó tu país avanzado y demócrata cuando uno más atrasado y bárbaro la tenía prohibida.

Esa es la historia que se oculta y que no se cubeta y que se tapa. Es indigno cómo esa maquinaria de propaganda gringa ha tergiversado esa guerra invasora y brutal que terminó con el humillante tratado de Guadalupe Hidalgo por el que los EEUU se quedaron con más de la mitad de México. Más de la mitad de ese norte es tierra de cultura del sur. Tierra de habla española. Tierra de iglesias y de rezos, de canciones y abrazos en español. Tierra de toros. Y de toreros también. Trump. La frontera con su muro de la chingada piedra que quieras, pendejo, inculto, bestia de alfalfa, ponla allá donde corresponde. Allí donde se robó la tierra que no es vuestra.

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