icono-sumario El galo desoreja a un gran toro de Juan Pedro Domecq en el arranque de la Madeleine; Ferrera, oreja del toro que inauguró la feria francesa

Resumen de la primera de Mont de Marsan I FERIATVlinea-punteada-firma1

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Venía de puntuar en un par de cosos del sur de Francia, como Eauze y Gamarde les Bains, y en Mont de Marsan, Thomas Dufau corroboró ese buen ambiente. El diestro local desorejó al tercero -un importante toro de Juan Pedro Domecq– para convertirse en el primer nombre propio de la Feria de la Madeleine. Antonio Ferrera volvió dejar constancia de su buena temporada y también paseó un trofeo. Manzanares, por su parte, fue silenciado en su lote.

Ese tercero fue un buen toro de Juan Pedro Domecq. Tuvo fijeza, ritmo y buen tranco en las embestidas, profundidad y duración. Dufau lo supo ver y se echó de rodillas en la misma boca de riego para comenzar en redondo de hinojos. Luego, fue generoso con el toro y lo lució otorgándole distancia. Por ahí, el galope del toro y las tandas, bien ligadas, tuvieron mayor transmisión. Epílogo por bernadinas y una estocada desprendida para asegurar el doble premio. Dos orejas y ovación para el toro.

El sexto fue otra película. Le faltó motor al toro, que llegó algo desfondado al último tercio. A pesar del vibrante comienzo de faena de Dufau, de nuevo en los medios, con sendos cambiados por la espalda, faltó intensidad a la faena. Todo quedó en ese inicio vistoso, porque después el torero galo se vio obligado a recortar las distancias y, a pesar de se sentirse cómodo entre los pitones, no logró trasladar esa emoción al tendido. Mal esta vez con la espada. Silencio.

Una estocada de efecto fulminante puso la primera oreja de la Feria de Madeleine en la mano de Antonio Ferrera. El pacense, que sorteó un astado al que no le sobraron las fuerzas pero que tuvo calidad y nobleza, se gustó ya en el saludo a la verónica y dejó un gran tercio de banderillas. Al cuarteo, de poder a poder y por los adentros, que le obligó a saludar antes del inicio de faena. En ella, Ferrera supo dejar a su aire al animal, sin atacarlo de verdad. Lo templó en esa media altura y, especialmente lucidas, fueron las tandas en redondo, por donde tuvo más recorrido el astado. No falló con los aceros y llegó la oreja.

No pudo redondear su tarde Ferrera en el cuarto. Como al primero de su lote, no le sobraban los bríos y el pacense nacido en Ibiza, por más que trató de sostener al toro y templarlo con sumo esmero, no pudo prendar la mecha en el tendido. Imposible. Silencio.

No estuvo nada cómodo José María Manzanares con el gazapón segundo. Un toro deslucido, que no paró quieto un segundo, y que tampoco tuvo demasiada transmisión en sus embestidas. El alicantino toreó con limpieza y cierta ligazón a un astado que pasaba una y otra vez, pero el trasteo nunca caló en los tendidos, por esa descastada condición del burel. Manzanares tampoco prolongó en exceso el trasteo y fue pronto a por la espada, con la que, además, no estuvo fino.

Volvió a ser silenciado en el quinto Manzanares. Fue otro toro con poco motor, pero tuvo fijeza y clase el de Juan Pedro Domecq, sobre todo, por el derecho. Por ahí, dejó los mejores pasajes de su tarde en Mont de Marsan el alicantino. Muletazos de buen trazo y limpios con esa mano. Se acostaba más por el izquierdo, con menos recorrido. Perdió resuello su faena, además, apareció la lluvia y el torero dinástico enfiló el camino por la espada. Silencio.

Hierro de Juan Pedro Domecq - España Plaza de toros de Mont de Marsan (Francia). Primera de la Feria de la Madeleine. Casi lleno. Toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados. De buena condición, aunque les faltó al conjunto algo más de motor. El 3º, ovacionado en el arrastre. Se guardó un minuto de silencio por Iván Fandiño. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Antonio Ferrera, oreja y silencio.
José María Manzanares, silencio y silencio.
Thomas Dufau, dos orejas y silencio.