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Madrid (España).La empresa de Sevilla, tal y como dijo este medio hace meses, ya ha comenzado a contratar. Esa fórmula tradicional de esperar a que terminaran  las Navidades pasó a mejor vida. Era necesario cambiar el paso porque el horno no está para bollos. Un día antes de la reunión de la Venta de Antequera, la empresa mandó un comunicado pidiendo ‘disculpas’ a quienes se hubieran sentido ofendidos por ciertas declaraciones. A las pocas fechas, se anuncia un acuerdo con Manzanares, torero que ya hace tiempo dejó caer que la ‘guerra’ había terminado.

Cada cual gestiona como cree o ajustado a sus intereses o estrategias de cara a un fin. Bien por las disculpas, no se sabe si  consideradas suficientes o no por la otra parte en litigio. Lo que no se entiende muy bien es hacer pública la contratación de un torero sin haber llegado a un acuerdo o desacuerdo (sí o no a la contratación) con los otros: Morante, Juli, Perera, Talavante. Que no se haya hablado de estos cuatro de parte de la empresa no quiere decir nada, porque pueden haber hablado con ellos. O no haber hablado. O sólo con algunos.

Pero la lógica nos dice que si faltaron cinco, ha de haber información negativa o positiva respecto a los cinco. Razones objetivas.  Manzanares es mucho en Sevilla. Es un bastión de mutuo acuerdo entre su público y el torero. El Juli es el último en salir por la Puerta del Príncipe, Morante es Morante y punto, Perera, no olvidemos nunca, es el triunfador del año y Talavante está en su mejor momento. No hay G5, pero sigue habiendo cinco con el máximo interés. Ninguno ha perdido un gramo de interés.

Pero con el G5 inexistente, duró un suspiro otoñal, y sin estrategia conjunta, cada cual mueve sus fichas en lógica universal y busca sus legítimos intereses. Contratado Manzanares, la defunción del grupo de los cinco es oficial y nos da la impresión de que en Sevilla no sucederá lo del año pasado. Pero, dudamos, y ojalá estemos en un error, que vayan a estar todos. Todos puede que no sean cinco sino tres. Lo dudamos por cómo se están desenvolviendo las cosas y porque siempre hay uno o dos paganos. Las batallas dejan heridos y alguien debe de pagar los costes. El españolito perdona pero no olvida o perdona parcialmante o a plazos. Ojalé estén todos porque es de justicia que estén los cinco. Por coherencia. Por paz. Por talento, por talante y porque la fiesta y el público lo necesitan. Porque hay que hacer creíble la unidad frente a los malos tiempos. Tres son bastantes, pero no suficientes.

Uno que estará en Sevilla será, suponemos, Paquirri, que ya ha dado a conocer a sus apoderados: Casas y Cutiño. Seguramente reparecerá en la feria en donde antes reaparecieron Espartaco, Jesulín, Ortega, Padilla, Rincón…Eso será en Marzo, primer fin de semana de un mes en el que sus apoderados, Casas y Cutiño, tienen la llave de los carteles. Y tal y como se barrunta el año, van a ser ferias del posicionamiento de 2015.

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