icono-sumario Notable encierro de Charrua, con tres primeros toros nobles y tres más de gran transmisión

Video resumen de la corrida del jueves en Campo Pequeno I FAENASTVlinea-punteada-firma1

FRANCISCO MORGADO> Lisboa (Portugal)linea-pie-fotos-noticias

Algunos amigos me preguntan porque sigo siendo aficionado, cuando les digo que por ver salir un toro bravo y asistir a una faena redonda. Les respondo que voy a las plazas, porque cada toro es un misterio, distintos todos unos de otros y que un espectáculo aburrido, puede cambiar en el tiempo que dura la lidia de un toro. En Lisboa, en la plaza de Campo Pequeno, pasó esta noche así.

Estábamos en el ecuador de la corrida. Los tres toros habían salido, nobles, repetidores, permitieron a sus lidiadores todas las modernas suertes del toreo, toreo de costado, cambios de mano, recortes, remates ceñidos… Toda la enseñanza que elevó el toreo a caballo a un nivel superior. Pero los antagonistas no transmitían emoción a los tendidos, algo que también era extraño en lo habitual en el hierro de Charrua que se lidiaba esta noche.

Pablo Hermoso y Rui Fernandes habían recibido los aplausos más fuertes, porque los aficionados se entusiasmaron con lo bueno hacer de sus monturas. El veterano João Moura había estado como su enemigo. Sin prender la mecha, sin construir una faena, pues el toro era como un pan sin sal.

Pero salió el cuarto, un toro montado, que soltaba la cara, no era bravo, pero que venía de lejos con todo y quería guerra. Su lidiador era el propio João Moura, tiene 58 años y 40 de alternativa. Le clavó de largo dos hierros de castigo, pero fue con las banderillas donde se enfibró, revindicó su condición de figura, olvidándose de la edad y del cuerpo, citando de punta a punta, yendo a los encuentros en los medios para clavar con emoción. Rugió Campo Pequeno, despertando el león que fue y que, visto lo visto, sigue siendo, cuando los escenarios son de esta enjundia.

El que fuera el mayor ídolo del toreo a caballo en toda la península, una vez más, se negó a entregarse a las nuevas estrellas de este siglo. Se vio emoción en muchas caras de aficionados mayores, en una vuelta al ruedo de auténtica consagración y con todo mérito. El viejo jinete puede no ser ya el soberano de este Circo, pero su rugir aún impone respeto.

Y así, cambió el festejo. Pablo Hermoso hubo de lidiar un complicado ejemplar, que cambiaba sus embestidas, pero que tenía codicia. La difícil facilidad del navarro tapó mucho al toro, pero los argumentos de ‘Extraño‘ y ‘Disparate‘ fueron muchos y tan buenos, que quedó intacto el idilio entre los aficionados lusos y Pablo Hermoso.

Rui Fernandes, por su parte, también pudo celebrar la conmemoración de sus veinte años de alternativa como había pensado. Tendidos casi llenos, ambiente de solera y, por su parte, dos lidias distintas. Una primera, donde pudo templar las embestidas, las suertes y los encuentros, por la nobleza de su opositor; y una segunda con más emoción, ante un toro que le venía más recto que al pitón contrario, pero al que consiguió superar dicho inconveniente para lograr el triunfo.

Dos grupos de forcados ‘pegaron’ en este festejo: los Amadores de Évora y los de Alcochete. Muchas dificultades para los primeros, con tentativas varias para consumar las suertes. Los de Alcochete, por su parte, evidenciaron estar en plena forma, con intervenciones de mérito y con ayudas certeras del grupo.

Hierro de Antonio Charrua - Portugal Plaza de toros de Campo Pequeno, Lisboa (Portugal). Festejo por el XX Aniversario de alternativa de Rui Fernandes. Tres cuartos de entrada. Toros de Charrua, bien presentados, todos de capa castaña. Noblotes, los tres primeros, y con más transmisión los de la segunda mitad. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Joao Moura, vuelta al ruedo y vuelta al ruedo con el ganadero, ovación final cerrada en los medios.
Pablo Hermoso de Mendoza, vuelta al ruedo en ambos.
Rui Fernandes, vuelta al ruedo y vuelta al ruedo.