Coitus interruptus I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

JAVIER VILA > Barcelonalinea-pie-fotos-noticias

Querido ‘Estado español’:

Perdone por mi atrevimiento, pero anoche, cuando mi padre se quedó dormido, le quité el ordenador. Al parecer quería escribir un artículo que iba a titular de una manera muy rara, algo así como ‘coitus interruptus’… y se lo pedí prestado porque creo que, en un día como hoy, el artículo lo debo de escribir yo. A ver si lo lee alguien con contactos en lo que los mayores llaman ‘Estado español’.

Tengo nueve años. Cuando yo nací, mi parte alícuota de deuda catalana era de 2.804 euros, ésa era mi hipoteca por ser catalana. Nueve años después, me ha subido a 10.095 euros… y no lo entiendo, porque yo gasto menos que nunca y mis padres también. Y lo que es peor, a mis primos de Albacete les ha subido mucho menos. Es cierto que según me han contado, hubo una crisis muy fuerte en mis primeros años de vida y en el momento más ‘heavy’ -(como dicen mis amigos)- de esa crisis, en el 2011, la deuda había subido a 5.864. 2011, justo el año que mi padre llegaba llorando de los toros, en lo que llamó un asesinato a la libertad. Un año el 2011 en el que empezábamos a ver en las calles de Barcelona más esteladas que senyeras.

Han pasado seis años de eso, mi padre ha ido a votar tres veces para lo mismo, la primera para recuperar un poder perdido con el tripartito que solo sirvió para que un argentino se cargara los toros, la segunda cuando un tal Artur salía en las propagandas con los brazos abiertos como si fuese el Mesías, y la última cuando se juntaron unos cuantos que se caían fatal para decidir por ellos… y por todos. En todas, al parecer votaban para lo mismo… para separarse de España. Pero por lo que he visto en la tele, se han ‘votado’ dos veces más, aunque creo que sólo iban esos que ‘sejuntaronaunllevándosefatal’. Mis tíos, mis abuelos, mis padres y la mitad de la gente que conozco parece que no fueron.

Y he asistido estos años de votaciones y poco más, con una paciencia infinita a que los que ganaban todas esas Elecciones hablaran algo más que de eso que llaman independencia. Esperaba verlos hablar de meter más ingles en mi cole, de bajar el peaje de al lado de mi casa, que te cascan 6.85 euros por 5 km. de autopista, o de cómo dar salida laboral a mis primos que están acabando la carrera.

Esperaba que, ‘tíos con tanto talento’, me explicaran que tienen previsto sobre el cómo voy a pagar la hipoteca que me han dejado (recuerdo la cifra, 10.095 euros a 31 de diciembre del 2016). Y es que al parecer, esa hipoteca que me han triplicado en 9 años, representa el 35% del PIB de Catalunya. Mis amigos del cole dicen que somos los más ricos, pero sumando y restando me parece que ‘lo éramos’. Y justo de eso quería escribir, pero me he liado con las mates.

Y es que, querido Estado español, mi paciencia se ha acabado. Tengo toda una vida por delante y mis mayores llevan demasiado tiempo sin hacer los deberes. Sé que es muy difícil, pero no quiero que me pase como a mi padre que lleva sin poder ir a los toros desde el 2011 porque ustedes no han hecho nada realmente eficaz para evitarlo. El tema ese de los toros para él es grave, pero para mí no, porque se puede ir a Ceret o a Zaragoza cuando le da la gana pero yo no me puedo ir a ningún lado. Necesito políticos ‘aquí’ que piensen en algo más que en la independencia de una Cataluña que han quebrado económicamente, fracturado civilmente, barrido de empresas que ‘eran’ y ‘ya no son’ y presentaron ayer al mundo como un estado reprimido en una declaración ‘doblemente’ unilateral de independencia. Unilateral con ustedes, estado español, pero también con la mitad de los catalanes.

Así que por favor, no me dejen tirada. Ni a mí ni a los de mi generación. Porque, como dijo mi padre anoche… El coitus fue interruptus. Pero meter, la metieron.