C.R.V

Me gustael video de Valencia. Lleva la naturalidad de las cosas del toreo a la naturalidad de la vida cotidiana. En realidad al toreo le sobra defensa angustiada y rancia  y le falta naturalidad. Normalidad.  Esto así: porque nos tratan algunos como anormales o paranormales, nos movemos, manejamos y mensajeamos como anormales. Nos hemos creído anormales y llevamos décadas con un discurso defensivo absurdo, cavador de trincheras, hacedor de batallas. Es como si hubiéramos aceptado ser criminales que tratan de lograr una sentencia de pocos años o, si me apuran, salvarnos de la condena máxima, que es desaparecer.

Al toreo, a su imagen, a su mensaje, le falta naturalidad. Ser permeable con naturalidad a la sociedad actual.  Veo ese vídeo y concluyo que nada de lo que se presenta o representa ahí escapa de un mundo donde no hay criminales, no hay discurso defensivo ni ofensivo. Veo a los jóvenes del video y no los veo sucios de cavar trincheras, sino limpios por convicción natural. Y esa generación es la que debe de seguir el toreo. Nos estamos empeñando en contar el toreo de una forma que no cala en esas generaciones naturales. Contamos casi igual que hace cien años, discursamos como hace un siglo porque sostenemos esa idea que, supuestamente, iguala saber mucho a comunicar mucho. Saber. Cifras, fechas, nombres de pases y pasos, la  crítica… Pero, ¿Quién sabe quien sabe y que es lo que hay que saber?.

A esas generaciones les importa menos Belmonteque Morantey menos Gallitoque El Juli. No es que no les importe, es que las referencias de Di Stéfano son eso, referencias más o  menos nostálgicas, pero el que mete gente en el campo se llama Ronaldo o Iniesta.  A esas gentes le seguimos sirviendo el pasodoble, el Paquito Chocolatero, cuando en su vida natural escuchan otro tipo de música. A esas gentes le seguimos poniendo como líderes a discursos en sepia y de tremenda equivocación defensiva, cuando ellos no quieren defenderse en el sentido de contra atacar. Quieren  comunicar su vida, su día a día, en la que entra la tauromaquia como algo que no es criminalizable, sino algo natural.

Estoy cada día más cansado de la lista de los reyes godos de los que han escrito de toros, pintado de toros, esculpido de toros. Este vídeo de Valencia, este trabajo en Mérida del Foro, en Valladolid, en Sevilla, es superior a un cuadro de Goya.  Porque forma parte de la vida natural de la sociedad actual.Porque hay otra lista de reyes  godos de artistas que no hay querido saber nada de toros o eran contarios. Tan artistas y tan excepcionales como Goya y nuestro listado de muertos. Porque, sobre todo, este video no cava trincheras, no hay más que gente normal en una vida natural que no agrede, que no se justifica, que tan sólo muestra que el aficionado no es ese ser típico y tópico , anacrónico y cavernario, sino el compañero de pupitre de otro que no es aficionado, pero que se respetan.

Los medios tenemos que seguir esa tendenciamarcada por estas nuevas generaciones . Sabrán mucho o poco de toros, algo que no me importa. Saben lo que tienen que saber: que forma parte de su vida cotidiana, de sus principios, de su forma de sentir y relacionarse con la España de hoy. Aunque les sigamos poniendo pasodobles sin que  se quejen. Y, hablando de música, afirmo que me encanta el tango.  Es más, el tango me trajo el infierno más bello que jamás me quemó en tercer grado toda la piel del alma. El tango, como el toreo, ni me lo toquen.  Me gusta tanto que no entiendo muy bien como esa forma de pegarse a compás, olerse a compás, susurrarse a compás,  puede ser usado como recurso para calificar o descalificar a Anselmi en ese “es como si yo digo que el tango anima a la prostitución”, que es otra forma del y tu más. Pero,  qué manía la de  defenderse agrediendo.

Anselmi no es el tango.
Que bobada. El  tango no incita a la prostitución ni en las mentes más moralmente ilusionistas o marianistas o luismarianistas.Anselmi es nuestro fracaso, la imagen de nuestra desidia, el icono de nuestra espesa investidura diaria de lo casposo, el ejemplo del desprecio  por el trabajo periodístico (ver mundotoro)  desde el poder del toreo.Desde esa tribu administrativo política que ampara a los suyos porque los suyos son ellos. Los míos, los de este medio, son los que bailan los tangos sin pensar en la prostitución ni en Anselmi. Ellos. Los de video.  Las generaciones nuevas a los que ellos, el discurso oficial,  les están dando la espalda con sus discursos color sepia y alzacuellos. No los respeto. Los admiro. Tienen esa fe natural de las convicciones que surgen a espaldas de lo decadente.

PS: Dejemos a la prostitución en su lugar. Porque, si yo fuera Anselmi, que no lo soy, en un discurso argumental, contestaría a lo del tango así.

¿Y no es más bien cierto, que anuncios de relax y contactos que tienen todos los medios,  incluidos el ABC, incluidos los antitaurinos como El País, o los diarios afines a Bildu, están incitando  al consumo de prostitución y manejo delictivo  de mujeres,  con ánimo de lucro?  

Moraleja: Cuidado con los grandes argumentos originales. No son naturales. Disparan y la bala siempre viene de regreso. Miren el video. No tiene pólvora alguna.