IRENE MARTÍN MOYA > Sevillalinea-pie-fotos-noticias

 

Están los públicos deseando lanzar al estrellato a los jóvenes, y los veteranos demostrando que no debemos olvidarnos de ellos. No se hacen figuras de la noche a la mañana y ni mucho menos los que lo son se lo van a poner fácil. La calidad que tuvo el primero de Juan Pedro Domecq tuvo un son propicio solo para manos como las de Ponce que imprimen suavidad a otro nivel. Tuvo poca fuerza el toro pero a medida que perdía fuelle, aumentaba su clase. Tener una reserva tan rica en profundidad es una forma de bravura, incontestable. Como lo es el poso de valor y firmeza que demostró Roca Rey en su presentación en La Maestranza como matador de toros. Hubo otro toro, el tercero, que requería un tacto diferenciador, para pulsearlo y engancharlo; pero fue en el sexto donde certificó el apoyo de los tendidos con una atronadora ovación en el brindis y convenció a todos con un final de faena arriesgado que le ocasionó una cogida. Mismo epílogo de faena ofreció Ponce en el cuarto, pero nótese que la situación de sus carreras no es pareja.

Como sí lo fue la corrida en cuanto a presentación. Toros bien hechos y armónicos que en condición acusaron la falta de empuje. También en el segundo se vislumbró calidad y el quinto tuvo mucha transmisión. El más deslucido fue el sobrero que hizo cuarto, con el que Ponce saludó una fuerte ovación y dejó a muchos boquiabiertos. Ya había paseado una oreja del primero, con el que le faltó cuajar una serie por el izquierdo y una mejor estocada para pasear el doble premio. Petición sí hubo.

La poca fuerza del animal le hizo tener un temple mayor en la embestida. Cuando el toro se frena, decimos que es peligroso; cuando el toro embiste despacio el torero corre más riesgo si se supedita a ese temple, al que algunos calificaran como falta de raza. A media altura, sin obligarlo, con suavidad y componiendo a su estilo, Ponce convenció. Hubo dos cambios de manos superiores, en una faena que se desarrolló en el tercio, a refugio del viento. Fue todo por el pitón derecho, el mejor del toro, ya que por el izquierdo echó la cara arriba en la única serie de naturales que instrumentó. El final, tan importante siempre los finales, con la pierna flexionada fue perfecto y dejó una estocada casi entera efectiva. Con el sobrero que no pasaba estuvo simplemente soberbio en un arrimón que puso a la plaza en pie varias veces.

Y Roca Rey tras no encontrar rival acorde con su momento y circunstancia en el tercero, se mostró variado con el capote en el sexto, como demostración de lo que está por llegar. En el brindis al público, la gente loca con él y comenzó con dos ayudados por alto y un pase cambiado por la espalda. El toro se quedaba corto y no humillaba, sin fondo. Le quedaba demostrar el valor que todos le conocemos, porque las ganas ya estaban presentes, por ello, decidido, buscó el impacto metido entre los pitones hasta que en otro pase cambiado el toro le encunó. Pese al pinchazo feo hubo petición de oreja y dio una vuelta al ruedo.

Mientras la competencia entre lo nuevo y lo anterior se hacia patente una tarde más esta temporada, seguimos esperando a Manzanares. Asomaron algunos pañuelos tras su faena al segundo, por ambos pitones en el tercio con un toro de buena condición. El quinto, más serio, ofreció una gran pelea en varas, empujando con los riñones y abajo. Aquí Roca Rey hizo de nuevo un quite como si se tratara de su toro, esperando a que el picador abandonara el ruedo. El toro enrazado le ofreció embestidas que hicieron sonar la música en dos tandas con la derecha. Al citar en la tercera molestó el viento y los muletazos se sucedieron con enganchones. Por la izquierda hubo menos acople y tampoco anduvo fino con la espada.

Hierro de Juan Pedro Domecq - España Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Séptima de la Feria de Abril. Lleno de ‘no hay billetes’. Toros de Juan Pedro Domecq, 4º como sobrero, bien hechos, parejos de hechuras. Destacó la clase del primero y la raza del quinto dentro de un conjunto variado. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Enrique Ponce, oreja y ovación
José María Manzanares, ovación y división al saludar
Andrés Roca Rey, ovación y vuelta tras petición