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Están sucediendo cosas de mala explicación. Una mala explicación esuna suma de ausencia de argumentos y camuflaje de mentiras.Las Fallas se originaron y se generaron tarde y a arreones ante el silencio de todos, sobre la marcha para dar cabida a la reaparición deEl Soro, a rebufo de la cual, reapareció en el callejón de la plaza de toros de Valencia,el señorGonzález de Caldas, benefactor impertérrito del toreo,denunciado en su día por la Comisión de Vigilancia de Convenio por impagoy que se fue de Granada y Córdoba al grito de ‘esto es una ruina’.

Allí estabaCaldas, de balde en el callejón porque se lo merece y el toreo sabe agradecer los esfuerzos esta clase de gentes que regresan al toro porque ni tenemos memoria ni vergüenza, escasa honra, y el malo malísimo (será porque paga y cumple) esBailleres. Unesperpento a propósitoy no por azar, que confunde educación aceptación de pillos y sensibilidad con sensiblería. Porque los arrestos innegables deEl Soro, su sueño cumplido, se realizó merodeando la tragedia y salpicado de gotas de bufonismo.

Este medio ha respetado al toreo y a los toreros como nadie ynadie nos va a dar lecciones de sensibilidad.No las admitimos.Huimos de esa sensiblería manida y de los tópicos de negocios televisivos que dejan al toreo sin saber muy bien qué es.Qué somos, De qué se trata esto. Porquesolemos convertir al héroe, que lo es por su innegable superación, en un histrionismo, en una astracanada.Y lo decimos en nombre de una falsa sensibilidad. Por sensiblería.

Difícil explicar una macedonia de tres sentimientos localizados en puntos cardinales antagónicos,como los 25 años de alternativa de un figurón comoPonce, el luto azabache deManzanaresy la vuelta, ojalá por este día sólo, deSoro.Somos espacio y tiempo. Tiempo para que pasen las cosas: luto, los 25 años, un regreso milagroso.Espacio para que jamás nos sucedan de golpe. Revuelos con el mismo toro, en el mismo escenario de competición que el toreo.En un espacio cabe lo que cabe. Meter más es una esquizofrenia.

La sensiblería puede terminar matando al toreo. La vuelta deCaldas. El merodeo deRomero Leal, el asunto de Sevilla, son cosas de mala explicaciónque necesitan de muchas mentiras para excusarlas. Una vergüenza a espaldas de los intereses de los dueños legítimos del toreo: el público. Desinformado. Al que se le oculta la sensibilidad y se le alimenta con sensiblería.

Ese mismo día, en Madrid, la empresa vino a afirmar queen San Isidro, este año, no va a haber confirmaciones de alternativa porque las figuras son muy exigentes a la hora de cerrar sus carteles. Viva la renovación, la savia nueva, la posibilidad de relevo. Ninguna confirmación y nadie dice nada ni se señala con el dedo ni se le dice a nadie que es hora de variar el paso, de sumar, de ver futuro. Hora de echar fuera a los golfos contrastados y dejar venir al que suma, al que aporta.Hora de ser generosos.

Hay cosas que tienen mala explicación porque son mentira.

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