Vídeo resumen del mano a mano I MOVISTAR+/EMPRESA PAGÉSlinea-punteada-firma1

IRENE MARTÍN MOYA > Sevillalinea-pie-fotos-noticias

 

Las estadísticas de López Simón le avalan. No se le conoce festejo en el que no haya triunfado, quizás sea la bisoñez y sencillez de su toreo, quizás sea su insistencia con los toros hasta lograr el éxito, quizás sea que el público está deseoso de lanzar las carreras de los nuevos. Lo cierto es que el mano a mano entre Castella y López Simón era un cartel poco sevillano. Toreros del aire de Madrid traen la afición de allí, menos dispuesta al aburrimiento y más exigente en las colocaciones. ‘La pierna, coño’ fue uno de los gritos que se escucharon en los tendidos de La Maestranza, una plaza acostumbrada a que reine el silencio.

La corrida de El Pilar, con toros altos, sí, pero no desproporcionados, de buen tipo, caras estrechas, a veces sin marcar tanto el volumen que suele sacar, pero con un toro, el último, de 590kg, contó con un gran toro que fue el cuarto. López Simón desarrolló la faena por el pitón derecho exclusivamente y sólo al final cogió la zurda, puede que a modo de cierre y para redondear la faena, y entonces se vio que dentro de la buena condición del animal, por ese pitón fue excelente. Posiblemente, un toro de dos orejas.

El toro, negro, largo, cornidelantero, algo suelto en los primeros tercios, se entregó en la muleta y fue en los últimos compases cuando la faena realmente rompió. Ahí es donde estaba la clave del éxito, en esa naturalidad con la que toreó el madrileño con el vuelo de la muleta. La segunda serie contó con un afarolado y en el cite inicial fue cuando se escuchó la voz de: ‘la pierna, coño’. En la tercera, el toque con la muleta fue más fuerte. Dejó una estocada entera, algo tendida. El premio estaba asegurado.

Y también se ganó otra oreja en el que cerró plaza, el de mayor peso. De nuevo fue en el último tramo cuando de repente con dos series el público se volcó con él y hasta hizo sonar la música. Eso contrarió a algunos espectadores que recriminaron a la banda y lo cierto es que hubo otra serie más antes de que tirase la muleta en el hocico del animal a modo de desplante. Se fue a por la espada y abrochó con manoletinas. Por lo tarde que su labor tomó vuelo, al montar la espada le sonó un aviso. Tras el estoconazo no quedaron dudas de que se merecía una oreja. Y ya podía sumar otro triunfo más en su temporada.

Con el segundo, cuesta arriba, discreto de cara, solo se puso por un pitón con el capote y no encontró el acople necesario con la muleta.

Castella tuvo una oportunidad menos clara con el primero, largo, alto y con cuello, que humilló y embistió con temple en el capote a la verónica, pero al que le faltó fuerza. La faena cobró relevancia con una serie por la derecha, aprovechando la calidad del animal, y tuvo un cambio de mano a destacar en la segunda. De nuevo, en un ambiente raro en La Maestranza, se escucharon algunos pitos durante la faena que fue larga y aseada. Pinchó con la espada y el descabello.

Lo más destacado del francés quizás fuera el inicio de faena con el tercero, un toro más bajo, más atacado, al que también le faltó fuerza, pasándose al toro muy cerca y adornó con un molinete. Luego la faena acusó las protestas del animal y entró en un estilo a la anterior, pero sin contar con la clase del toro anterior. El quinto, estrecho de sienes, abrochadito, humilló mucho en el capote. Castella brindó al público y tras los pases cambiados en el centro del ruedo, el toro se defendió más y se echó en varias ocasiones.

Hierro de El Pilar - España Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Quinta de la Feria de Abril. Alrededor de tres cuartos de entrada. Toros de El Pilar, bien presentados; el cuarto fue un gran toro, el primero tuvo calidad y el sexto buen fondo, también con opciones el segundo y sin fuerza tercero y quinto. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Sebastián Castella, silencio tras aviso, silencio y silencio.
López Simón, silencio, oreja y oreja tras aviso.
Domingo Siro, Miguel Ángel Sánchez, Vicente Osuna y Jesús Arruga, por tres veces, saludaron tras parear.