Editorial del 19 de diciembre I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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La Ley de reforma del trato jurídico a los animales aprobada por el Congreso, a fin de considerarlos ‘seres vivos dotados de sensibilidad’, cierra una etapa de victoria del ‘narcotismo/animalismo’ y abre otra fase, la decisiva. Esta y otras leyes que acercan al animal al ser humano en el terreno de lo jurídico, finalizarán, en unas décadas, con la Declaración Universal de sus derechos en la sede la ONU. Para mundotoro, la nueva ley, las ya aprobadas y las que vengan, suponen dos cosas. Una, que la tauromaquia tiene difícil encaje social dentro de esta unanimidad global ‘mascotista’/’animalista’. Y otra, que, como medio de comunicación, sentimos un orgullo estéril. El del deber cumplido de denunciar desde hace mas de doce años esta situación sin que nadie del sector haya reaccionado ante esta estrategia ‘mascotista’.

No se trata ahora, ganaderos, de qué corridas puedo sacar de mi campo, porque puede ser que en dos décadas, no pueda criar un solo toro. No se trata, toreros, de qué cartel o qué dinero, ahora, porque puede en dos decádas anunciar un cartel sea casi imposible. No se trata, empresarios, ahora mismo, de qué feria o pliego o de qué recinto multiusos o de qué honorarios voy a pagar, porque puede ser que, en dos décadas, tengan un presente que se lo impida. No se trata, aficionados, de qué toro o de qué torero hoy y mañana, porque en dos décadas puede que no puedan hablar o debatir sobre ello. Se trata, ganaderos, empresarios, toreros, aficionados, de si somos capaces de revertir un flujo social imparable y global que, metido ya en la fase legislativa, que va, primero, a derivarnos legalmente hacia una fiesta sin sangre y, luego, a reducirla a una mínima expresión hasta relegarla al recuerdo.

Afirmamos esto porque en más de doce años nuestras publicaciones sobre la estrategia del negocio mascotista/animalista/falso ecologista, se han convertido en una realidad absolutamente confirmada. Afirmamos esto porque hace mucho tiempo que dijimos que estábamos en una fase de captación social, de concienciación social pervertida del mercado mascotista cuyo fin era lograr equiparar al animal con el ser humano en sensibilidades. Y necesidades, que es el gran negocio. Esa fase de la estrategia ya ha terminado. La sociedad global, en cualquier país, considera ya al animal como un ser individual sensible pleno en derechos. Finiquitado el mensaje propagandístico, es hora de llevarlo al terreno legal, y eso ya ha comenzado.

Afirmamos esto a sabiendas que, al hacerlo, volvemos a levantar espinas y lanzas dentro del sector, y sabiendas de que, al hacerlo, se nos hace casi culpables de estos hechos por el mero hecho de contarlos. Nos hemos convertido, sin quererlo y sólo por contar la realidad, en enemigos de la mayor parte de los gestores del toreo. Pero nuestra obligación es contar una realidad, avanzarla y de denunciarla, poner en alerta y tratar de animar a todo el sector a una acción talentosa y valiente. Lamentablemente, hemos de decir que no ha sucedido, que ha habido voluntades positivas, pero, en nuestra humilde opinión, desacertadas. No criticamos las voluntades de gentes de bien, sino las decisiones de estrategia, basadas o, en desconocimientos o en falta de visión.

Volvemos a insistir que nos enfrentamos a un mercado de más de 700.000.000 de mascotas perros (solo perros) en el mundo. La población europea es de 743.000.000. El numero de mascotas censadas alcanza los 1.300.000.000 de animales. Las censadas. Las no censadas pueden multiplicar por dos esta cifra. En dos décadas la población humana no estará muy alejada de la población de las mascotas, alimentando un negocio que, según datos de Euromonitor Internacional, superaba ya los 100.000.000 de euros solo en los países occidentales. Preguntamos: ¿sigue siendo esta realidad un invento de mundotoro.com?.

Volvemos a insistir que, para el año 2045, la población rural de España, datos del Ministerio de Agricultura, será solo del 8%. Tendencia idéntica sucederá en todos los países. Este dato supone una desertización global y una catástrofe ecológica que arrastrará hasta su desaparición a actividades tradicionales como la pequeña agricultura y ganadería, caza, pesca, tauromaquia… Y la tendencia es imparable. Ya estamos en la fase legal. ¿Hay alguna duda o necesitamos meter los dedos en el costado como el incrédulo Santo Tomás? ¿Soluciones?

Una rápida comunión y unión social entre las gentes actuales del mundo rural en España, sin peleas intestinas ni orgullos falsos. Unión total y unánime ante este problema dramático. Para denunciar este presente de desastre ecológico y esta desertización geográfica, social y cultural. Lograr una masa social contable para entrar en el terreno de lo político y lo legislativo de forma contundente. Y comenzar una campaña global de comunicación sobre todas estas cuestiones y el desastre humano que supone la igualdad jurídica frente al animal. Sin estas acciones, ¿cuáles cree el lector que son las acertadas? ¿Las que pueden tratar, primero, de concienciar a la sociedad y luego de detener este proceso?

Hay dos décadas por delante. Y no se trata de un augurio catastrofista (sabemos el efecto crítico/censor que tendrá este editorial en este sentido) sino de una coherencia lógica de las pautas marcadas por un mercado mundial que activó su estrategia a finales de los años 70 y comienzos de los 80. Que comenzó la fase legislativa. Y que finalizará con la Declaración Universal de Derechos de los Animales de la que ya existe borrador. Con estas leyes, la tauromaquia que conocemos hoy, no será encajaba jurídicamente. No lo será tal y como hoy la practicamos. No es una bujería pesimista de mundotoro, ojalá. Lo afirmó la sentencia del Constitucional de Colombia y la de nuestro Tribunal Constitucional. ¿Las han leído bien? Porque la nueva Ley de sensibilidad jurídica de los animales del Reino de España, nuestro país, es una prolongación de esa sentencia.

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