icono-sumario ‘Para entrar en las Ferias, hay que pegar aldabonazos’

icono-sumario ‘Al llegar a Madrid, había que hacer una temporada de una tarde’

icono-sumario ‘Los contratos llegan por lógica. Yo ahora no quiero perder estas sensaciones’

curro-diaz-puerta-grande-madrid-20-3-16-511Curro Díaz, en hombros en Madrid I JULIÁN LÓPEZlinea-punteada-firma1

DANIEL VENTURA > Madridlinea-pie-fotos-noticias

 

 

Detrás de un toreo especial, hay siempre una sensibilidad peculiar. Es el caso de Curro Díaz. El toreo distinto del torero jiennense, la impronta inconfundible de su tauromaquia, nacen de una personalidad también exclusiva e inimitable. Es la que hace que el torero, después de abrir este domingo 20 de marzo la Puerta Grande de Las Ventas y hacer el clamor en la primera del año de la plaza de Madrid, diga: ‘Estoy disfrutando lo que ha pasado, y por eso quiero ir haciendo las cosas como si la historia no fuese conmigo’.

Pero va con él. Aunque él no quiera ‘leer nada en caliente’, su círculo más cercano se ha bebido literalmente cada línea que se ha escrito sobre su triunfo de Madrid. Y él nota la repercusión: ‘Esas cosas se notan. Hay mucha diferencia cuando la repercusión es poca y esta vez he percibido la importancia de lo que ha pasado’. ‘Además’, explica el diestro, ‘ha sido como una especie de liberación para todos. Para mí, para mí familia, para mi equipo’.

Respiro y aldabonazo, lo cierto es que la tarde de Madrid era tan trascendental como un destino. Curro Díaz era consciente: ‘Había que formar una temporada de una sola tarde. Y a Madrid siempre se va con la responsabilidad de Madrid. Pero yo intenté abstraerme un poco de todo eso, porque lo verdaderamente importante es que yo llegaba con ganas de torear, de hacer las cosas en el ruedo’. ‘El público’, dice convencido el torero, ‘percibe cuando los toreros llegamos a la plaza con esas ganas’. Madrid, además, le tiene a Curro Díaz un aprecio especial: ‘En un sitio donde se me quiere, yo siempre intento dar lo mejor que tengo dentro’.

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He intentado que me hable de cómo fueron los toros con los que logró el triunfo: ese sobrero de Torrealba y el otro, de Gavira. Pero al artista satisfecho le hace falta todavía un poco más de tiempo para que la lectura técnica de torero emerja: ‘Es que no sé cómo decirte. Cuando estás delante, sí intentas leer las cosas que tiene el toro, pero después… Lo que sí recuerdo es que fueron toros francos, o así los recuerdo yo. A lo mejor porque los vi pronto, pero creo que me marcaron cómo iban a ser desde muy pronto y supe leerlo’.

A partir de ahora, a esperar cómo se traduce el éxito en contratos para una temporada a la que faltaba definición: ‘Había cosas hechas, y cosas bonitas. Francia, por ejemplo, donde hubo triunfos el año pasado y esta temporada se daba la recompensa. Pero para entrar en las Ferias hacen falta aldabonazos’. Habla con pragmatismo atípico el torero: ‘Es muy bonito decir que se torea para uno, pero al final también toreamos para hacerle la vida más fácil al apoderado, para exigir fechas y para darle a los empresarios justificación para que nos contraten’.

¿Dará Madrid ese empuje al dibujo de la temporada? ‘Los contratos, por lógica, al final llegan’, confía el torero, ‘pero para serte sincero, a mí ahora mismo eso no es lo que más preocupa’. Estamos de vuelta en la sensibilidad especial, en el mundo interior de un artista: ‘Lo que más me importa, después de esto, es ser el que yo quiero ser. No perder estas sensaciones que yo tengo toreando’.

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