Tercera de las Corridas Generales de Bilbao I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

MUNDOTORO > Bilbaolinea-pie-fotos-noticias

Es de las tardes a las que les cabe más de un titular. Porque tiene una historia que va más allá de lo evidente, que es resultado que pone la ficha. Las crónicas dirán que se recordó a Fandiño con un emocionante ‘Agur Jaunak’ el día que el de Orduña se anunciaba en las Corridas Generales y que su sustituto, Curro Díaz, cortó la única oreja de la tarde al mejor toro de una corrida de Alcurrucén de la que por precedentes y sobre todo por sus excelentes hechuras, se esperaba más. También para la estadística, la vuelta al ruedo de Juan del Álamo, que volvió a alzar la voz en una plaza de primera en una temporada donde no está siendo del todo recompensado tras salir en hombros de Las Ventas y refrendarlo allá donde ha tenido ocasión (pregunten en Pontevedra). Adame no cortó orejas, Apenas saludó una ovación. Pero seguramente sea de la terna el que mejor nota final sacó.

El toro de la corrida fue el cuarto, largo y ensillado, construido cuesta arriba, suelto de carnes, tocadito arriba de pitones. Se frenó en el capote, sin terminar de pasar (típica salida de este encaste). Curro Díaz lo recogió en los medios y le echó el capote abajo para tratar de que rompiera para delante. El toro salió suelto después del saludo, se fue calentando en el caballo y a la muleta llegó con clase, pero pidió engancharlo y llevarlo toreado. Respondió mejor cuando el torero lo tomó por delante y lo embarcó que cuando trató de verticalizar la figura y abandonarse porque el animal entonces tropezó el engaño. Tuvo la obra momentos destacados pero también altibajos, porque Curro fue fiel a su singular modo de entender el toreo. Un espadazo incontestable, que tiró al toro en tiempo récord, desató la petición y cayó la oreja. Una oreja de un notable astado.

Serio y hondo, fuerte pero estrecho de sienes, enseñando las puntas, con cuello, el primero salió frío, se frenó en el capote de Curro Díaz. Lo cogió bien Luis Viloria en varas, donde el toro se dejó pegar, salió suelto y no terminó de calentarse. Cortó en banderillas y después de brindar al cielo, el torero de Linares planteó la faena en el tercio, más allá de las rayas. El toro embistió de modo bruto, seco, con tendencia a puntear y salir sin celo del muletazo, aunque tuvo un viaje más largo por el izquierdo. Curro se puso por los dos pitones, aunque quizá si hubiera buscado al animal entre un pase y otro la faena hubiera ganado en ligazón. Aún así, hubo actitud y algún esbozo de su tauromaquia.

Largo también el tercero, más amplio de sienes pero con la cara colocada. Humilló de salida pero dobló las manos, defecto que prorrogó en el tercio de varas. El presidente lo aguantó porque el animal tuvo intención de coger los engaños por abajo y colocar la cara. Juan del Álamo lo había saludado con una larga de rodillas en el tercio y lo empujó para delante con la tela rosa. En el último tercio se sacó el toro a los medios sin dilación y con la mano derecha estructuró una faena ligada, de trazo limpio, quizá algo falta de emoción por la falta de transmisión del animal que sin embargo de desplazó con franqueza. Del Álamo tuvo la virtud de estar centrado, mantener al público metido y rematar su obra con prontitud. Dio la vuelta tras ligera petición.

Muy serio el sexto, armónico dentro de su gran trapío. Estrecho de sienes y con la cara vuelta. Del saludo de Juan del Álamo sobresalió la preciosa la media. Mostró poco celo en el peto y en la muleta resultó áspero e ingrato porque su viaje fue escaso y derrotó con saña en cada embroque. Lo intentó el salmantino de veras, muy centrado, y muy despacio. Pero el lucimiento resultó imposible.

Largo de viga, corto de manos, acapachado, al segundo le costó fijar la embestida pero Adame lo recogió muy bien a pies juntos y lo lanceó con gran suavidad. Lo midió en el peto el mexicano, toreó muy bien a caballo Óscar Bernal y el toro, después de esperar en banderillas, se refugió en los tableros. Inició la faena muy cerrado, en paralelo a tablas, en línea, sin obligar al animal, porque tardeaba, y venía como dormido. Hubo dos series con la derecha de trazo largo, muy conseguidas, pero el toro se acabo ahí. Parecía que la faena iba a decrecer, pero el mexicano volvió a estar listo, lo tomó en corto, llenó los tiempos muertos y deletreó cada muletazo con despaciosidad. Sólo la espada desentonó de una actuación de nota alta por la inteligente manera de acoplarse al toro y la expresión para desarrollar cuanto hizo.

Más alto de agujas, engatillado de cornamenta el quinto. Suave saludo de Adame. El toro humilló y tuvo celo y ritmo de salida. El inicio de faena del hidrocálido tuvo mucha fuerza por la angostura de los estatuarios. Las dos primeras series tuvieron ligazón y belleza por su estética y armonía, pero cuando la faena cobraba altura el animal se paró en seco. Adame le dio sus tiempos, incluso le extrajo algún muletazo bellísimo, pero como el animal no transmitía el público le instó a cortar faena y luego le ovacionó con fuerza, consciente de que por él no quedó.

Hierro de Alcurrucén - España Plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao. Tercera de las Corridas Generales. Cerca de media plaza. Toros de Alcurrucén, serios dentro de su armonía y trapío. De un conjunto del que se esperaba más, sobresalió el cuarto por su clase. El tercero se desplazó con franqueza pero careció de transmisión mientras segundo y quinto se consumieron rápido. Más deslucidos los dos restantes. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Curro Díaz, silencio tras aviso y oreja
Joselito Adame, silencio
Juan del Álamo, vuelta tras leve petición

linea-punteada-firma1