icono-sumario Un hombre que camina por las plazas llevando alrededor el rumor de ser él el organizador

icono-sumario Son muchos, de todos los gremios, los que nos lo aseguran, ninguno se atreve a decirlo claro

icono-sumario La mejor imagen que podría ofrecer el toreo es la de denunciar

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MUNDOTORO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

 

 

Las imágenes de Romero Leal que hemos publicado esta mañana, acompañadas de un texto irónico, no tienen nada de gracioso. Son, de hecho, una vergüenza. Un empresario que dejó deudas y está inhabilitado, sigue en el circuito, organizando corridas de toros. Lo que sucede, y lo que denuncia Mundotoro, es síntoma de los peores manejos de este sector que debería ser industria: un hombre que camina por las plazas llevando alrededor el rumor de ser él el organizador de los festejos que visita. No puede consentirse, porque solo ese ‘rumor’ es ya una bofetada seca e inexplicable en el rostro del aficionado. Del que de verdad paga su entrada y merece respeto. Desde el principio hasta el final.

Muchas veces, en Mundotoro, alertamos de que ese empresario podría estar al lado de empresas como Toros Imperial o Toros Sierra Norte. Lo hicimos entonces y lo hacemos ahora, pero obligados a decir ‘quizá’ y ‘posiblemente’ porque aunque son muchos, de todos los gremios, los que nos lo aseguran, ninguno se atreve a decirlo claro y con nombres. Esas sociedades mercantiles, y otras tantas, no pueden organizar festejos taurinos. Tampoco puede hacerlo cualquier otra sociedad en la que el tristemente célebre empresario figure oficialmente. La Comisión de Seguimiento les niega el visado de contratos. Según Íñigo Fraile, abogado de la Unión de Toreros, pesa sobre él una querella en la que se le imputan los siguientes cargos: estafa, apropiación indebida, delito contra la Hacienda pública, delito contra la Seguridad Social, obtención y/o aplicación irregular de subvención pública, falsedad en documentación mercantil…

Existen formas de burlar la ley, somos conscientes de ello. Y no negamos que desde determinados grupos, se le haya perseguido legalmente. Lo que nos parece lamentable y vergonzoso es que haya taurinos conocedores de las prácticas, de lo que está pasando, y nadie diga nada. Que nadie denuncie o levante la voz. Eso es una puñalada trapera al aficionado que paga su entrada y que no sabe donde van sus dineros. Es una puñalada a los empresarios honestos. Y es una puñalada al toreo, más grave aún si cabe por producirse ahora. Ahora que, más que nunca, debemos ser transparentes. Honrados. Honestos. Cumplir la ley. Porque nada podemos pedir si no la cumplimos. Y esto está en las manos del sector.

La mejor imagen que podría ofrecer el toreo es la de denunciar y terminar con todas y cada una de las tácticas que burlen la ley. En esto no caben medias tintas ni silencios diplomáticos. O se denuncia a quien daña al toreo. O se es su cómplice.