C.R.V.
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Más que la inteligencia,me fascina la tontería.Su insistencia no tiene límites, lainteligencia, lamentablemente, si. El filósofo (sic)JesúsMosterín, lídercatalánde losderechosde los animales, es uno de esos hombres que me fascinan. Su tontería de límites insospechados es unatontería transnacional,una multinacional de la tontería, un líder de los tontos entendido como tonto lo que es un tonto(uno sólo, no dos, dos tontos en uno serían insoportables) cierto y definido y no un insultopor el diccionario de la RAE:que tiene poco entendimiento o inteligencia.

Por ende, un tonto es el que dice tonterías, según la misma RAE,’cualidado estado de tonto’.La tontería viaja con el tonto, es de Perogrullo. Y la tontería transnacional (existe la multinacional del tonto) deMosterínafirmó, estavez en México DF,  quela violencia de las corridas, la violencia contra el animal,incentiva a la otra violencia. La violencia del hombre contra el hombre.Enen ese país, la violencia del secuestro, del narco. Que a México le vendría bien un’lavado de cara'(esdecir, de imagen frente al exterior) sobre su violencia,prohibiendo las corridas de toros.Mosterín, que conoce México desde los cromos (no desde el cromosoma) afirma la tontería que más o menos viene a decir quesin corridas no hay balas de narco. Eso es una tontería, y, apegado al RAE, afirmo en lógica queMosterín, según el diccionario, es o aspira a serlo puessólo el tonto tiene la capacidad de decir tonterías.

No es fácil ser tonto. Lleva su trabajo. Un tonto puede serlo porque sabe de forma fehaciente que no es inteligente. Lo sabe y decide ser tonto y ganarse la vida con la tontería. Quetampocoes fácil,porque está el público receptor, que ha ser el ideal para recibir gustoso la tontería.Quevedoafirmó al respecto algo definitivo:el que parece sabio entre los tontos parece tonto entre los sabios.El público deMosterínes ese públicode buena fe cuya sensibilidad se trastorna en sensiblería y aspira más al derecho no inherente al animal que al derecho y los derechos inherentes al ser humano. Quizá las personas pretendan sustituir eldéfict de lo deshumanizado de esta sociedad, con la mascota. Que seguirá siendo no humano. No portador de derechos ni de obligaciones. 

Mosterínpuede decir que ésta visión es una tontería y que quien la afirma es un tonto. Se lo admito. Con un matiz:  laley, el derecho y la norma social, cualquier ética y cualquier moral en activo,coinciden con esta afirmación.Sus afirmaciones, que son tonterías propias de un tonto, no coinciden con todo ello. Sobre el tonto y la tontería, termino diciendo queésta lo sigue siendo sea dicha de forma solemne, a voces, al oído,en versoo en prosa. Que ser filósofo es depende, como ser arquitecto o encofrador. Que, viste mucho la profesión o carrera (filosofía, qué lástima de ella), pero que, es sabido que el hábito no hace al monje. Como sabido esque hay tonterías elegantes, como tontos bien vestidos

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