Vídeo de la reaparición de Morante en Jerez I PLAZA TOROS JEREZlinea-punteada-firma1

MARCOS SANCHIDRIÁN > Jerez de la Fronteralinea-pie-fotos-noticias

 

El principio como final de todo. La consecuencia. La vida y la muerte. Y la Resurrección. El toreo es la vida en tres tercios. La auténtica. La de los valores. El honor, el respeto, la honra. Morante colgó el No hay Billetes. Hoy era tarde de peregrinación. Por el que volvía, uno se iba. Aún le queda el viaje hasta octubre pero decir adiós a tu casa debe ser como despedirse de un amigo. Padilla fue más Ciclón que nunca. Un homenaje a sí mismo. A su personalidad y a su vida. Morante también es el mismo torero genial de hace no tanto pero con más ilusión. Y eso es una gran noticia.

Cuatro toros de lámina, los primeros, y dos de juego excelente de Juan Pedro Domecq, primero y sobre todo cuarto, encuadrados en un lote de ensueño. ‘Revuelo’ fue el regalo final para Padilla con el que desplegó su afanosa tauromaquia. Jerez se rindió al ídolo. Manzanares también cortó una oreja del sexto gracias a una estocada para los anales. Y entre esto Morante, el deseado, cinceló la verónica y sacó lo que nadie imagino del quinto. Una obra de paciencia, de encontrar el terreno, el tiempo entre cada muletazo. Grande.

‘Revuelo’ será un toro especial en la vida de Juan José Padilla. El último en su Jerez. Aunque en esto de las retiradas, con los toreros nunca habría que poner la mano en el fuego. El Ciclón, más Ciclón que nunca, no se dejó nada en el tintero. Desde las dos largas de rodillas con las que lo recibió hasta un gran tercio de banderillas, con el violín clavado arriba. Cuando brindó a sus padres, que le acompañaban en una barrera, ya sabíamos que en la efeméride también le había tocado el lote de la tarde. Superior ‘Revuelo’ en cada embestida. De rodillas lo esperó en los medios y el toro embistió más allá de donde llega el brazo. Humillado, con un recorrido extraordinario. De cortijo, que decían los antiguos. Padilla le dio fiesta. A su manera, como ha defendido su sitio toda su carrera. Padilla homenajeó al Ciclón de Jerez. Remató con una estocada entera previa media estocada tendida. Dos orejas y gran ovación para el toro que mereció más premio.

El primero cantó de salida que iba a ser de cante grande. Las hechuras eran perfectas. Bajo, de lomo recto, reunido y estrecho de sienes. En el capote de un emocionado Juan José Padilla, en su última tarde en Jerez, embistió haciendo surcos con el hocico y repitiendo. En banderillas tuvo galope y nobleza. El viento se levantó en el comienzo de muleta y con la ventana abierta el toro demostró que no era cualquiera. La mejor tanda llegó sobre la mano izquierda, el pitón del toro, se encajó y lo toreó muy despacio. Lo mató de una estocada fulminante y cortó una oreja.

Es difícil torear más ajustado y más despacio a la verónica que Morante al quinto. Más alto de cruz y menos armónico que sus hermanos, sirvió para bordar tres lapas de cartel. Lo complicado cuando se torea tan ceñido es no salir trompicado, con el toro embistiendo con todo, y rebosando por la faja. Hay que tener mucho valor. Apretó el toro en el caballo y se agarró perfecto Aurelio. El viento abortó cualquier intento de quite. El toro no terminaba de romper y el ambiente empezaba a pesar. Morante lo intentó en la segunda línea, más afuera, la muleta aquí, más allá, echando los vuelos, citando. Y fue en la primera línea cuando empezó a surgir el toreo. Las cosas que crees imposibles son las más gratificantes.

Tres tandas. O quizá hubo alguna más. Cuando el toreo llena qué más da. Para Morante, el toreo es movimiento. Gracia. El toreo de Morante es eso que pasa y que no le puedes encontrar una explicación. Porque cuando previa que se iba a por la espada, volvió. Más cerca de las tablas que fe la primera raya. Citó muy en corto. El toro fue y ahí lo apretó. Se enroscó el toro a la cintura para crujir la plaza. Un pinchazo sin soltar, colocó al toro como debía hacerse hace 100 años y volvió a pinchar. Después dejó una estocada por el toro tardó en doblar y por eso todo quedó en una ovación. Por cierto, a este toro le encuentra faena Morante y pocos más.

La suerte de Morante en su vuelta a los ruedos no estaba en Obrador. Un manojo de verónicas mientras el toro y el viento quiso fue de paladar exigente. El toro venía, echó los vuelos, metió los riñones y el resto fue para sentirlo. La media, con el capote ceñido al cuerpo de José Antonio, pura danza. El viento asomó y molestó, como toda la tarde. Carretero además de inteligente es buen torero. En banderillas dio una lección ahorrando capotazos innecesarios y pasando por uno u otro pitón. Ya tenía Morante la muleta en la mano. Qué belleza de inicio. De seda fueron los ayudados a dos manos. Y cómo sacó al toro al tercio. Toreo en movimiento. El arte de burlar al toro. Ahí Obrador dijo basta. No quería ponerse a la altura de la grandeza del toreo.

Más terciado fue el sexto al que Manzanares dio una excelente media en el remate de salida. El defecto más incomodo era el tornillazo cuando veía que tenía la muleta cerca de su poder. Tampoco terminaba de irse del engaño en el remate del muletazo pero Manzanares estuvo afanoso en el esfuerzo. Lo mejor fue la estocada que valió el premio.

El tercero también tuvo hechuras modélicas. El toro bajo, con un cuartito de manos, con cuello y descolgando prácticamente desde la salida es una belleza. El prototipo de toro bravo. José María Manzanares estuvo muy centrado, en una faena de mucho fondo ante un toro que no regaló nada. A la estocada, que sobrevino antes de un pinchazo, tuvo que ser refrendada por un golpe de verduguillo que silenció su labor.

Mañana la vida sigue en Valladolid.

Hierro de Juan Pedro Domecq - España Plaza de toros de Jerez de la Frontera (Cádiz). Tercera de la Feria del Caballo. Lleno de No hay Billetes en tarde soleada pero fresca. Toros de Juan Pedro Domecq, los cuatro primeros de perfectas hechuras y dos, 1o y 4o, de gran juego. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Juan José Padilla, oreja y dos orejas;
Morante de la Puebla
, silencio y ovación;
José María Manzanares
, silencio y oreja.