Vídeo de la Puerta Grande de Alvaro Lorenzo en Madrid I PLAZA  1linea-punteada-firma1

ISMAEL DEL PRADO > Madridlinea-pie-fotos-noticias
Era Domingo de Resurrección. Álvaro Lorenzo, en sus mismas carnes, le puso rigor al calendario. Justo casi un año después de una muda -ni para bien ni para mal- confirmación de campanillas en San Isidro. Le costó resurgir después. Hasta que Santander insufló oxígeno. Hoy apostó fuerte. La gloria de la Puerta Grande –que tuvo aroma a San Isidro por ese fervor- en Las Ventas debe hacer el resto. Redimido, sale catapultado. Alejado del glamour y los focos sevillanos, el toledano fue el mayúsculo protagonista de un día con pedigrí en el orbe taurino. Conquistó Madrid por aplastante convencimiento. Suyo y el del tendido. Entregado tras la faena de hondura al tercero, devoto tras sublimar el toreo en el sexto, un excelente y bravo toro de El Torero de justa vuelta al ruedo. Dos faenas medidas, pluscuamperfecta la segunda. Argumentos de todos los colores y el pilar de la hondura al natural. Ahora, esta Puerta Grande debe traer otra hondura, la de una temporada henchida de contratos.

Tres orejas de un lote -que lució con generosidad en el último tercio- para encumbrarse en una corrida desigual en hechuras y comportamiento, que tuvo nobleza, pero a la que faltó poder, salvo esos cacareados tercero y sexto del joven manchego. David Mora también debió pasear su trofeo por la faena al ‘noble manso’ cuarto. Quiso echar la moneda y dejó algunos derechazos, algunos con desmayo, francamente buenos. Daniel Luque, con el peor lote, fue silenciado en ambos.

Amplio de sienes y algo cuesta arriba, el sexto salió con pies de toriles. Echó las manos por delante en la capa de Lorenzo. Buena pelea en varas. Dos buenos puyazos, medidos, de Francisco Javier Sánchez. Aún mejor la lidia de Sergio Aguilar. Soberbio con el toro. El prólogo del toledano, por estatuarios, volvió a meter desde el Alfa de la faena al público. Se lo sacó a los medios y, allí, como al tercero, volvió a darle sitio al toro. Buena tanda de derechazos, pero fue en la primera a izquierdas, cuando Madrid crujió.

Cuatro naturales excelsos. Las dos trincherillas, una delicia. Volvió a la derecha y pronto comprendió que por la zurda la transmisión se multiplicaba. Bravo este ‘Viscoso’ de El Torero. Miel sobre hojuelas. Esa tanda siguiente fue cumbre. Siete, ocho, naturales limpios, profundos. Muy templados. De mano muy baja. Los remates, a la altura. Tiró la ayuda y dejó un ramillete de muletazos de rodilla genuflexa en los que soñó el toreo. Otra estocada que lo dejó sin puntilla y Madrid fue un clamor. Dos orejas incontestables y vuelta al ruedo para el astado.

Ensillado y más bastito de hechuras, amplio de sienes, el acapachado tercero permitió a Álvaro Lorenzo un brioso saludo a la verónica. Pelea de bravo, metiendo los riñones, fijo, en el primer puyazo y apenas se le señaló en el segundo. Buen quite de David Mora por chicuelinas. Cortó lo suyo en banderillas, sobre todo, en el segundo par de Sergio Aguilar. Despertó el tendido del letargo con un torerísimo inicio de faena por doblones. Se lo sacó a los medios y le otorgó siempre distancia para lucir el buen tranco y el recorrido del burel. Corrió la mano por ambos pitones en tandas de mano baja y hondura. Hubo una tanda más rotunda y limpia al natural, que llegó mucho al tendido. La bernadinas finales, de contener el aliento. Hundió el acero entero, algo desprendido, y afloraron los pañuelos de manera mayoritaria. Oreja y ovación para el gran toro de El Torero.

Enseñaba las palas el colorado cuarto, más descarado de pitones tapando su falta de remate. Manso de libro, no paró quieto desde que salió de chiqueros. Echó la cara arriba y salió como alma que lleva el diablo del peto complicando mucho el tercio de banderillas. David Mora trató de sujetarlo en los terrenos del ‘7’ y, las dos veces que lo logró, llegó con facilidad al tendido. La transmisión del noble manso. A base de dejarle la muleta muy puesta, con mando, girando sobre los talones, logró cuatro, tal vez cinco, derechazos, de enorme mérito. Alguno con desmayo. Estocada contraria en la suerte de recibir aprovechando la querencia del toro. La petición fue también mayoritaria, pero el presidente, esta vez, no la atendió.

Cinqueño como toda la corrida, rompió plaza un negro listón, de lomo recto, que abría la cara. Tomó el percal con celo y humillando, lo que aprovechó David Mora para saludarlo a la verónica con garbo. Buenas las dos medias. Blandeó repetidamente tras el primer puyazo obligando al de Borox a abortar el quite, de nuevo a la verónica. Pese a ello, pasó el corte y se arrancó con bríos en banderillas. Se desmonteró Ángel Otero. Dos buenos pares.

Se la puso directamente en redondo y dejó dos tandas en paralelo a las tablas, con firmeza de plantas y suavidad, a media altura. Lo sacó más casi a los medios para torear sobre la zurda y, ahí, cuando la mecha debía prender, la faena se quedó en tierra de nadie. Estuvo fácil y sin apreturas, pero sin poder atacarlo de verdad, porque, aunque la tomaba con nobleza, al toro le faltaba una brizna más de motor. Dejó una estocada trasera de la que quedó colgado del pitón por la chaquetilla de manera feísima. Por suerte, logró zafarse indemne. Ovación tras aviso.

El cornidelantero segundo, bajo y corto de manos, de buenas hechuras, salió enterándose. Dejó Luque, pese a esa fría salida, algún buen delantal suelto. Galleó por chicuelinas para llevarlo al primer encuentro con el caballo, que trató de regatear. Se dejó pegar y salió suelto de ambos puyazos. Esperó y apretó hacia la querencia en banderillas. Luque se lo sacó a los medios y empezó a torear sobre la zurda. De manejable condición, pese a su justo poder, el de El Torero que, sin embargo, se violentaba y soltaba la cara en cuanto tocaba los engaños. Se vino, además, enseguida a menos y el sevillano no tardó en desistir ante semejante materia prima. Mal con la espada. Silencio.

Más altote y cuajado, el hondo quinto pasó sin humillar en el saludo capotero de Luque. Calamocheó en su paso por los del castoreño y cumplió el trámite en banderillas. Brindó al respetable el de Gerona un trasteo que nunca tomó vuelo. Bien es cierto que la res pasaba, pero no había entrega alguna y siempre salió del embroque con la cara por las nubes. Muy desrazado. Luque, tras probarlo por ambas manos, no se quiso darse más coba. De nuevo, los aceros romos. Silencio en ambos.

Hierro de El Torero - España Plaza de toros de Las Ventas. Tradicional corrida del Domingo de Resurrección. Toros de El Torero, desiguales de presentación. El 1º, noble pero blando; el 2º, manejable, a menos; el 3º, con ritmo y buen tranco, humilló siempre por abajo; el 4º, manso de libro, no paró quieto, pero tuvo cierta nobleza en el último tercio; el 5º, sin raza y muy deslucido; y el 6º, gran toro, bravo, con fijeza, codicia y transmisión, sobre todo, por su sensacional pitón izquierdo, premiado con la vuelta al ruedo. logo-mundotoro-fichas-crónicas
David Mora, ovación tras aviso y vuelta al ruedo tras aviso; 
Daniel Luque
, silencio en ambos;
Alvaro Lorenzo
, oreja y dos orejas.